viernes, 31 de diciembre de 2010

MICRORELATO DE HAMID ATIF: MUERTE DE UN ATEO

MUERTE DE UN ATEO

por Hamid Atif


"Vive sólo para ti, si pudieras; pues sólo para ti, si mueres, mueres"
Arte de bien morir y breve confesionario. Anónimo.


Cuando el autobús de línea cruzaba el puente sobre el río Tahaddart, producía aquel sonido que siempre resultaba de lo más parecido al de un viejo tren.

Sólo entonces sentía estar a las puertas de casa.


En ese mismo instante en el cual mi pensamiento se centraba - cada vez más - en lo lejano y cercano que estaba del lugar donde transcurrió buena parte de mi infancia, el conductor del autobús había irrumpido de forma precipitada y rápida en el puente sobre el río Tahaddart.


La anciana sentada a mí lado sujetando una bolsa de lino a su pecho, lanzó entonces una mirada cuestionadora hacia delante y otra hacia mí, como quien busca explicaciones, mostró su extrañeza levantando unas cejas pobladas y blancas, quizás como constatando mi excesiva calma.
De pronto el inenterrumpido ruido del claxon de nuestro autobús, al mismo tiempo que presenciabamos el baile que ejecutaban sus ruedas y frenos sobre la carretera. Los viajeros de la parte delantera que se agarraban a los respaldos de sus asientos, gritaban: ¡Dios, Dios! Los de atrás se habían puesto de pie, mirando hacia delante, sin dejar de sujetarse, mientras el autobus seguía siendo lanzado hacia delante como un cohete.

Ahora son todos: ¡Dios, Dios santo!

Yo sin embargo apenas miraba por la ventana.

La gran sacudida que nos sobrevino después de que el autobús chocase contra el borde del puente sobre el río Tahaddart, hizo desaparecer a la anciana como por arte de magia, y cuando quise darme cuenta de lo que ahí sucedía sentí aquel vacío en las tripas, semejante a cuando un avión despega, más irregular, más violento quizás, y sobrevolamos el río...


El agua del río, fría y algo salada, trataba de consolar las heridas producidas por el choque y los cristales que un instante atrás habían volado como flechas, cuando desde el interior del autobús que aún se removía como una res sacrificada, contemplaba yo una escena poco habitual; pasajeros y sus pertinencias, pedazos de asientos de madera y una enorme rueda, flotábamos en el interior del autobús como peces mareados.


Ocurrió todo tan deprisa, aquella mañana nublada de invierno, a la vez que muy lentamente, como cuando uno contempla desde la ventana de un tren el paso de los árboles.


Algunos pasajeros aún podían gritar: Dios, Dios mío...
Recuerdo que supe cuanta inútil deseperación había en el clamor de sus gritos.

Sentía entonces una dulce somnolencia.

Yo, moría.

Bajo el puente sobre el río Tahaddart.

LAS MEJORES NOVELAS DEL 2010, SEGÚN LA REVISTA "CULTURAMAS"

Se han publicado los resultados de las votaciones a las mejores novelas del año 2010 según los colaboradores de la revista Culturamas, entre los que me cuento.
El cuadro de honor sería:

1 Verano 37 John M. Coetzee
2
La luz es más antigua..
26 Ricardo M. Salmón
3 Tiempo de vida 22 Marcos Giralt T.
4 Sukkwan Island 19 David Vann
5 Contraluz 16 Thomas Pynchon
5 Los once 16 Pierre Michon
6 El error 15 César Aira
7 Blanco nocturno 13 Ricardo Piglia
8 El ladrón de morfina 12 Mario Cuenca

El cuadro completo en la página:
http://www.culturamas.es

ARTÍCULO SOBRE MIGUEL ÁNGEL ASTURIAS PUBLICADO EN LA REVISTA CULTURAMAS (29/12/10)

Sobre Miguel Ángel Asturias

por Fernando Clemot

Al guatemalteco Miguel Ángel Asturias (1899-1974) se le considera el principal creador del “realismo mágico”, movimiento acuñado ya en los años cuarenta, y que luego influiría de forma decisiva en autores posteriores como Alejo Carpentier, Juan Rulfo o Gabriel García Márquez.

La trayectoria de Asturias no parecía destinada a la literatura y tras su paso por la universidad y de acceder a la carrera de notario y posteriormente diplomática todo indicaba que sería el mundo de las leyes en el que iba a acomodarse. Es entonces, cuando todavía muy joven crea la Universidad Popular, en 1922, de la que será primer rector y donde ya da las primeras muestras de su irrenunciable vocación literaria.

Pocos años después se publican sus Leyendas de Guatemala (1930) libro de relatos en los que ya aparecen los temas y el estilo que caracterizaría su obra posterior en novela ( destacamos El señor Presidente, en 1946, y Hombres de maíz, en 1949). En Leyendas ya aparece la presencia de la mitología maya y popular, el enfrentamiento entre las cosmovisiones precolombinas y colonizadora y cierto aliento del Surrealismo que siempre matizó en su obra. La obra de Miguel Ángel Asturias sería ampliamente reconocida en vida y sería el primer hispanoamericano galardonado con el Premio Nóbel de Literatura, en el año 1967.

Adjuntamos un fragmento de uno de los cuentos, Ahora que me acuerdo, de su libro de cuentos más célebre: Leyendas de Guatemala. En él podemos distinguir las cualidades narrativas de Asturias, también la naturaleza y el poso de la civilización maya que reproduce un universo mítico, natural que se mezcla con la vida cotidiana de las clases más humildes. El texto está lleno de sonoridades que en algún momento enlazan con el Surrealismo, del que es deudor, y el Modernismo de Darío.

Ahora que me acuerdo

Los Güegüechos de gracia José y Agustina, conocidos en el pueblo con los diminutivos de Don Chepe y la Niña Tina hacen la cuenta de mis años con granos de maíz, sumando de uno en uno de izquierda a derecha, como los antepasados los puntos que señalan los siglos en las piedras. El cuento de los años es triste. Mi edad les hace entristecer.
—El influjo hechicero del chipilín —habla la Niña Tina— me privó de la conciencia del tiempo, comprendido como sucesión de días y de años. El chipilín, arbolito de párpados con sueño, destruye la acción del tiempo y bajo su virtud se llega al estado en que enterraron a los caciques, los viejos sacerdotes del reino.
—Oí cantar —habla Don Chepe— a un guardabarranca bajo la luna llena, y su trino me goteó de mielita hasta dejarme lindo y transparente. El sol no me vido y los días pasaron sin tocarme. Para prolongar mi vida para toda la vida, alcancé el estado de la transparencia bajo el hechizo del guardabarranca.
—Es verdad —hablé el último—, les dejé una mañana de abril para salir al bosque a la caza de venados y palomas, y, ahora que me acuerdo, estaban como están y tenían cien años. Son eternos. Son el alma sin edad de las piedras y la tierra sin vejez de los campos.

Salí del pueblo muy temprano, cuando por el camino amanecía sobre las cabalgatas. Aurora de agua y miel. Blanca respiración de los ganados. Entre los liquidámbares cantaban los cenzontles. La flor de las verbenas quería reventar. Entré al bosque y seguí bajo los árboles como en una procesión de patriarcas. Detrás de los follajes clareaba el horizonte con oro y colores de vitral. Los cardenales parecían las lenguas del Espíritu Santo. Yo iba viendo el cielo. Primitivo, inhumano e infantil, en ese tiempo me llamaban Cuero de Oro, y mi casa era asilo de viejos cazadores. Sus estancias contarían, si hablasen, las historias que oyeron contar. De sus paredes colgaban cueros, cornamentas, armas, y la sala tenía en marcos negros estampas de cazadores rubios y anima les perseguidos por galgos.

Cuando yo era niño, encontraba en aquellas estampas que los venados heridos se parecían a San Sebastián. Dentro de la selva, el bosque va cerrando caminos. Los árboles caen como moscas en la telaraña de las malezas infranqueables. Y a cada paso, las liebres ágiles del eco saltan, corren, vuelan.

ARTÍCULO SOBRE ROBERTO ARLT APARECIDO EN LA REVISTA CULTURAMAS (20/12/10)



Roberto Arlt (1900-1942) nació en Buenos Aires, hijo de una familia de ascendencia austriaca y habló de niño y en el ambiente familiar el alemán. El español sólo lo practicó en la calle, de joven como una segunda lengua. Este déficit lingüístico no lo consiguió enmendar nunca del todo Arlt que a menudo se desenvolvió en un lenguaje lacónico, algo obtuso y enredado en ocasiones. Todo este problema lo suplió con una dinámicas narrativas, ágiles, inteligentes y profundas.

Pocos autores han ahondado tanto en el día a día de los más desfavorecidos y marginales como Arlt, por derecho uno de los mejores novelistas y cuentistas del siglo XX.
De familia humilde la crítica lo ha querido encasillar a menudo con el grupo de los escritores más desfavorecidos de la literatura argentina de los años treinta. Se situaba el grupo de los escritores refinados y vanguardistas en la calle Florida y el de los más populares y de ideología izquierdista en la zona de la calle Boedo. Como señala muy bien José Miguel Oviedo en su “Antología crítica del cuento hispanoamericano” (Alianza Editorial) esto nunca fue del todo exacto y había contacto entre los dos grupos. Por ejemplo Arlt tuvo una fuerte amistad con Güiraldes, uno de los emblemas del grupo de la calle Florida, y éste le publicó a menudo en sus revistas. Lo cierto es que, con excepción de El juguete rabioso, ninguno de los libros que publicó Arlt lo hizo en grandes editoriales y nunca tuvo un gran éxito de público.

El reconocimiento y las reediciones vinieron después de su temprana muerte, especialmente se le empieza a valorar a partir de los años sesenta en que se reeditan sus obras y empieza a tener un peso crítico a sus espaldas.
La obra de Arlt se resume en tres novelas y una setentena de cuentos recogidos especialmente en revistas y publicaciones periódicas. “El jorobadito”, publicado por Anaconda ( una de esas pequeñas editoriales en las que publicaba) en 1933, con sus nueve cuentos, es probablemente su obra emblemática. En sus páginas se aborda con una hondura sin igual la miseria, la venganza, lo vulgar, y lo maligno mezclado con lo heroico. Todas las condiciones y cualidades humanas se recogen en sus páginas, a menudo salpicadas por una notable vertiente fantástica que caracteriza a buena parte de sus relatos. Su temprana muerte, víctima de un infarto con apenas cuarenta y dos años, nos privó seguramente de una fecundísima obra literaria y al propio autor de un reconocimiento que sin duda merecía.

Con su legado en el mundo del cuento contemporáneo ( especialmente El juguete rabioso y El jorobadito) nos sirve ya para colocarlo entre los grandes de las letras hispanas, a la altura de cualquiera, pese a que su obra no haya tenido nunca el suficiente reconocimiento entre la crítica española.

lunes, 20 de diciembre de 2010

CURSOS DE NARRATIVA PROGRAMADOS PARA EL PRIMER CUATRIMESTRE

Adjunto enlace a los cursos en los que participo en el primer cuatrimestre del 2011 para quien pueda tener interés. Hay en formato presencial y virtual, de iniciación y avanzados.
Un abrazo.

Fernando Clemot

TALLER DE NARRATIVA DE LA UNIVERSITAT AUTÒNOMA DE BARCELONA A partir del 1 de febrero. Martes y jueves de 17 a 19 horas.
Se convalida por tres créditos o dos ETP.
http://laxarxa.uab.es/serveis-interior.php?servei=131&cat=3


EnlaceTALLER DE NARRATIVA AVANZADO EN EL LABORATORIO DE ESCRITURA A partir del 15 de enero. Sábados de 10 a 13 horas
EN FORMATO AULA VIRTUAL Y PRESENCIAL. http://laboratoriodeescritura.com/laboratorio/cursos-virtuales/narrativa/narrativa-avanzado-virtual.php


TALLER DE NARRATIVA INICIACIÓN EN L'ORFEÓ GRACIENC
Gestiona Faerfeit: Viernes de 10 a 13 horas a partir del 14 de enero.
http://www.faerfeit.com/Faerfeit/tabid/40/entryid/211/Tallers-d-escriptura-a-l-Orfeo-Gracienc-gener-marc-2011.aspx

miércoles, 15 de diciembre de 2010

PRESENTACIÓN DE "EL APOCALIPSIS DE LOS TRABAJADORES" DE VALTER HUGO MAE

Con Enric Cucurella, Valter Hugo y Claudia Cucchiarato
Créditos de las fotografías: Bouman Studio





FOTOS DEL FESTIVAL "I LUOGHI DELLE PAROLE" (CHIVASSO-TORINO), OCTUBRE DE 2010

Conferencia en Chivasso

Con Andrés Neuman y Paul Viejo en Settimo Torinese.
Presentación de Andrés Neuman en Settimo Torinese.

Torino: La Mole Antonelliana.

Chivasso: El Duomo.

Con Giorgio Vasta y Luigi Marfé, en las jornadas.

Palazzo Einaudi de Chivasso, sede del festival.

domingo, 28 de noviembre de 2010

CURSO AVANZADO DE NARRATIVA DE FERNANDO CLEMOT EN EL LABORATORIO DE ESCRITURA



Se ha abierto la inscripción para el curso de narrativa avanzado en el Laboratorio de Escritura.
El curso empieza el 15 de enero y se imparte en formato presencial y on-line.
Para más información adjunto los enlaces de los dos formatos.

CURSO PRESENCIAL

http://laboratoriodeescritura.com/
laboratorio/cursos-presenciales/narrativa/narrativa-avanzado.php


CURSO ON-LINE

http://laboratoriodeescritura.com/
laboratorio/cursos-virtuales/narrativa/narrativa-avanzado-virtual.php

miércoles, 17 de noviembre de 2010

PRESENTACIÓN DE "EL APOCALIPSIS DE LOS TRABAJADORES" DE VALTER HUGO MAE

PRESENTACIÓN DE "EL APOCALIPSIS DE LOS TRABAJADORES" DE VALTER HUGO MAE

El lunes 22 de noviembre Valter Hugo Mãe estará en Barcelona para presentar la traducción al español de su novela,

El apocalipsis de los trabajadores

El autor estará disponible para entrevistas en una rueda de prensa que tendrá lugar a las 10:30 hs en el C3 Bar (C/ Montalegre, 5).

El mismo día 22 de noviembre a las 19:00 hs valter hugo mãe,

junto con el escritor Fernando Clemot y los editores de Alpha Decay, presentará el apocalipsis de los trabajadores en la librería La Central (C/Mallorca, 237).

El acto está integrado en la programación en Barcelona de la VIII Mostra Portuguesa en España.


domingo, 14 de noviembre de 2010

FRANCISCO LÓPEZ SERRANO GANA EL SETENIL 2010 AL MEJOR LIBO DE CUENTOS PUBLICADO EN ESPAÑA

Francisco López Serrano, con la obra Los hábitos del azar, gana el VII Premio Setenil al Mejor Libro de Relatos Publicado en España 2010 convocado por el Ayuntamiento de Molina de Segura.

El premio está dotado con 12.000 euros y será entregado el próximo 16 de diciembre

(Foto del blog La nave de los locos de Fernando Valls. Texto de la web del ayuntamiento)

El jurado del VII Premio Setenil al Mejor Libro de Relatos Publicado en España 2009, reunido el día 11 de noviembre, ha acordado conceder el galardón a Francisco López Serrano por su libro Los hábitos del azar, publicado por Editorial Renacimiento (de Barcelona). El jurado, compuesto por Andrés Neuman, María Dueñas, Ramón Jiménez Madrid y Manuel Moyano, eligió esta obra de entre las 82 presentadas por editoriales y autores de toda España.

El Premio Setenil, convocado por la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Molina de Segura, tiene una dotación de 12.000 euros para el ganador, e incluye también la edición de una separata con uno o varios relatos del ganador.

El escritor galardonado, Francisco López Serrano (Épila, Zaragoza, 1960) ha publicado las novelas El país de la lluvia, Retrato del asesino en prácticas y El prado de los milagros, así como los libros de relatos El hígado de Shakespeare y Dios es otra. También es autor de cinco libros de poemas, y a lo largo de su trayectoria ha obtenido, entre otros, los premios Luis Cernuda de poesía e Ignacio Aldecoa de cuentos. Traductor de poetas ingleses, colabora en revistas literarias y periódicos como Clarín, Turia o Heraldo de Aragón.

El libro ganador, Los hábitos del azar, recopila diez relatos de impecable factura y notable originalidad que conjugan el lirismo con el humor. El jurado del VII Premio Setenil no ha querido dejar de destacar la extraordinaria calidad de otros dos libros aspirantes al premio que, durante las votaciones finales, sostuvieron una reñida pugna con el ganador: Bajo el influjo del cometa, de Jon Bilbao (Salto de Página) y El menor espectáculo del mundo, de Félix J. Palma (Páginas de Espuma).

Está previsto que el acto de entrega del VII Premio Setenil tenga lugar el 16 de diciembre de 2010, en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Molina de Segura, con la asistencia del autor galardonado, de los miembros del jurado y de diferentes autoridades.

Los ganadores de las anteriores ediciones del Setenil, un premio ya plenamente implantado en el panorama literario nacional, han sido Alberto Méndez, por Los girasoles ciegos, Juan Pedro Aparicio, por La vida en blanco, Cristina Fernández Cubas, por Parientes pobres del diablo, Sergi Pàmies, por Si te comes un limón sin hacer muecas, Óscar Esquivias, por La marca de Creta, y Fernando Clemot, por Estancos del Chiado

viernes, 12 de noviembre de 2010

ARTÍCULO SOBRE ROLANDO HINOJOSA APARECIDO EN LA REVISTA CULTURAMAS



Rolando Hinojosa
por Fernando Clemot




Hinojosa está considerado unos de los mejores escritores de cuentos y novelas de la literatura chicana, literatura emergente y con un fuerte contenido reivindicativo entre cuyos principales baluartes situaríamos también a Sandra Cisneros, Tomás Rivera, Miguel Méndez o Rudolfo Anaya.


La lengua española la hereda Hinojosa por su familia paterna, instalada en Texas desde los tiempos de Carlos III, hereda también la particularidad de que su ciudad natal, Mercedes, así como su familia cambiaron cuatro veces de nacionalidad perteneciendo primero al Reino de España, luego a la República Mexicana, más tarde al Estado Soberano de Texas, hacia 1830, y finalmente a los Estados Unidos de América desde 1848.

Hinojosa es un hispanista y buen conocedor de la tradición literaria española, hispanoamericana y norteamericana hecho que se refleja en sus libros que se mueven casi siempre dentro del género de la estampa, un retrato de lo que ocurre en el ámbito de un condado imaginario creado por el autor ( Belken y su capital Klail City, al modo de Onetti o Faulkner) y donde muchas veces se refleja la tensión entre los jornaleros de origen hispano (“la raza”) y los terratenientes norteamericanos que muchas veces explotan a los inmigrantes.
Destacamos entre su extensa producción todas las novelas y libros de relatos del llamado ciclo de Belken ( 1973-1990) que comenzó con el libro “Estampas del Valle” (Quinto Sol, 1973) que recibió los premios Quinto Sol y Casa de las Américas de 1975.

El estilo coloquial, sencillo y fragmentario de Hinojosa lo podemos apreciar en el relato que adjuntamos, “Es el agua”, que narra el devenir de los jornaleros hispanos por las comarcas del centro y sur de los Estados Unidos en busca de trabajo. La dignidad de sus gentes, sus preocupaciones y cierto tono picaresco que lo emparenta con la narrativa española del XVI y XVII son sus temas y referencias principales. Llama la atención también sus giros idiomáticos, la tipografía muy característica y en especial en los topónimos del centro y sur de los Estados Unidos. Distinguimos también un fuerte eco de la narrativa de Juan Rulfo.



Es el agua, de Rolando Hinojosa.

Texto en Revista Paralelo Sur, número 3. Abril de 2006.


Me llamo Fructuoso Alaniz García y así me bautizaron en las tierras de los Buenrostro por ser el día de mi santo, el día 21 de enero. En inglés, según mi nieta Lucía, mi nombre significa “bountiful”, es decir, productivo. Bien puede ser. De mi parte, me parece que eso encaja bien a bien ya que aquel que así se llame se le haya destinado a trabajar la tierra, y no sólo eso, no, sino también que el que la labra le da vida a la tierra para que ella, la tierra, devuelva parte de la vida en cereales y en todo tipo de grano, en verduras, sí, y en fruta como recompensa para aquel que preparó la tierra y presenció la siembra brotar casi de la nada sino con la esperanza y con un manojo de semilla. Eso sí es que ser productivo.


Cuando trabajo en tierra ajena, ésa la labro igual como si fuera mi propia parcela. No hay, ni veo diferencia alguna, no. La tierra es la tierra y al fin y al cabo -o cuando se nos acabe la música, como decimos por acá- uno deja el terreno para la siguiente persona. Pero hay que dejarla limpia, podada, y lista para aquel que también viene como uno, lleno de esperanza y con ese manojo de semilla que dije.

Yo soy de aquí, del Valle del Río Grande, fronterizo norteño igual que mi padre, igual que el abuelo, el bisabuelo, y el tatarabuelo. Mexicano, sí, pero estadounidense de nacimiento, igual que ellos. Hace muchos años, allá cuando andaba en los diecinueve años de edad, en el año l9l8, me mandaron a Francia; pero aquí me tiene usted. Volver a trabajar se ha dicho. Dos de mis primos, José Antonio y Francisco García no volvieron.

Mi nieta Luciá-ah, y ella también trabajó la tierra hasta la edad de 17 -ella dice que a los primos se les recuerda- ¿será esa la palabra? ¿Se les recuerda? Bueno, Lucía dice que se les recuerda en Austin, la capital del estado. Sí, fíjese, en un estadio en la universidad donde los jóvenes juegan fútbol. Ella notó unas placas de metal en ese estadio, luego anotó los nombres el dónde, y cuándo murieron, y sí, son los mismos José Antonio y Francisco García -de eso no hay duda. Qué cosas, ¿verdad, usted? Yo no tenía idea que allá se les honrara.

Pues, sí, yo también estuve en Francia- y esa tierra estaba cansada, me acuerdo bien -pero se repuso con el tiempo para proveer a la gente.

¡Je! Le diré algo que es muy de la tierra, profesor. Dios santísimo ya no está haciendo más tierra. Es más, la tierra no se mueve ni se va. Allí está, lista para que la trabajen- y hay que trabajarla, ni para qué andarse con rodeos.
Yo he trabajado la tierra en los estados de Minesota, Michigan, Ojayo, lugares lejos del Valle.

En mis días atravesábamos el estado de Texas cruzando por el pueblo de Texarkana, de ahí cruzábamos la línea divisoria para llegar al estado de Arkansó; lugar de malas carreteras en esos días. De ahí enrábamos a Poplar Bof, en el estado de Misuri. Nos íbamos rumbo al sol sale, hasta cruzar el río Misisipí, para llegar a Cairo, en Ilinois. Después le picábamos pa'l norte hasta llegar a un pueblucho que esa gente llama Kankankí.

Cierro los ojos y lo veo. De ahí le colábamos al norte, rumbo a Reynols, Indiana -eso queda en la ruta 420- y para acabar, subiámos al noreste a Niu Búfalo, en Michigan. Viaje de tres/cuatro días con sus noches.
Bueno, una vez en Michigan, a cosechar la ciruela, la cereza, la uva; fruta suave y blanda. Pero, si le seguíamos al este de Michigan, recogíamos pepinos en Pinconing o el betabel o la remolacha, y si nos íbamos al sur, caíamos en Ojayo donde se da mucho el tomate.

Bueno, esto ocurría si uno hacía viaje en su propio mueble, su carro propio, ¿no? Pero, si nos llevaban por contrato nos montaban en los camiones de los granjeros mismos y nos íbamos donde nos llevaran. Había veces que nos juntábamos en Jupston, en Ilinoi, y nos separábamos allí.

Unos amigos y parientes nuestros trabajaron por años por una sola familia de granjeros en el estado de Aiowa; una familia, sí. Esa gente se dedicaba a cultivar flores y se necesitaba gente especial para desempeñar ese tipo de trabajo.

Nosotros también trabajamos allá unas siete u ocho temporadas, ya no me acuerdo muy bien. Los años se me corren, ¿sabe?
Mi mujer y yo, y ella también hacía los viajes, trabajamos juntos en los campos más de 27 años y una vez buscamos trabajo en el estado de Wyomin que queda cerca del Canadá.

Trabajamos con gente que viajaba desde Laredo, Texas. Mi mujer murió hace 10 años... nuestro único hijo, Marcos, falleció hace los cinco años contados en un accidente cuando el camión de transporte se estrelló contra un tren. Eso ocurrió en Monón, Indiana. Mi nieta Lucía salió ilesa y ahora estudia en la universidad en Austin. Mi nuera, Estéfana, enviudó y vive con nosotros. Pasa que mi mujer y yo la criamos desde que era niña. Esa Estéfana es una de las mejores y de las más rápidas en la poda de la lechuga y su empaque. También se defiende en inglés, lo lee y lo escribe.

Su prima, Isaura, es profesora normal y da sus clases durante los veranos en la escuelita que construimos de las hojas de palmeras. Ella misma compra los lápices y las tabletas de escribir, y así les enseña a leer, a escribir, y las cifras a los chicos. Lo hace porque ella misma dice que es necesario que se haga de vez en cuando vienen varias de sus amigas y le ayudan, pero no importa, llueva o truene, Isaura está allí todos los días.

No falla.
Mi nieto Balde cuenta con 23 años y es dueño de un camión usado y junto con un amigo suyo que también es del Valle y que se llama Raúl Santos Coy son socios en el negocio. Balde es el campeón en eso de amontonar pacas de paja de centeno en el camión. Cuando los jóvenes hacen la competencia, los que conocen a Balde apuestan su dinero con él. Raúl conduce el camión y los dos se las agencian para firmar contratos para el transporte de mercancías en el norte de Texas, en ciudades como Amarillo, Pleinbiew, lugares que nosotros del Valle lamamos el norte. Balde es el hermano mayor de mi nieta Lucía y él le manda dinero para sus estudios. "Mi hermana es un ejemplo," dice Balde y se enorgullece por los estudios que lleva su hermana-nosotros también estamos orgullecidos de Balde porque es un hombrecito hecho y derecho que no le tiene miedo al trabajo.

Tenemos un dicho aquí en el Valle: es el agua. El agua del Río Grande. Tú le perteneces al agua, pero el agua te pertenece a ti también. No importa dónde trabajemos, siempre volvemos a la frontera, al Valle. Es el agua.

El Valle tiene sus encantos, tierra dura, sí, pero esa es tierra de pan llevar-y uno tiene que ser más fuerte que la tierra y el trabajo. Y el Valle es diferente a otras partes de Texas y nosotros nos distinguimos porque somos de allí. Por eso, cuando vamos a otro Valle, el Yákima en el estado de Huashington o el Güilamet en Oregón, para la cosecha del lúpulo o a Nampa en Aidajó, es como estar en casa. ¿Por qué? P's porque los que viven allí eran originarios del Valle, sí. Y, y, y los chicos que en su vida han puesto pie en el Valle, dicen que son de del Valle porque sus padres son de allí y así los chicos saben de dónde son. Saber quién es uno es algo especial.


Esto está cambiando, pero todo cambia, es el son de la vida. Le daré un ejemplo: cuando mi mujer y yo y nuestros amigos trabajábamos en los algodones-y esto es solamente un ejemplo-pizcábamos algodón en el Valle de junio a agosto. Entonces el dueño mandaba herir la tierra con el arado en septiembre por ley del estado. De ahí nos montábamos para ir a los algodones en el centro de Texas o al oeste del estado a lugares como Braunfil o La Mesa. A veces salíamos para Arkansó o Misuri para el algodón y le dábamos hasta Tenesí si se terciaba -pero ya no en estos últimos 20 años- ahora casi todo es cosa de maquinaria; pero con todo eso, las máquinas no pueden hacerlo todo, no.

Todavía se necesita la mano de obra, el ojo humano que sabe y que puede distinguir. La maquinaria no se enorgullece por su trabajo, le es imposible. Pero uno sí se enorgullece por su trabajo.
Eso de trabajar la tierra es asunto duro, en eso no hay sorpresa.

Lo molestoso -y lo vergonzante también- es dónde uno tiene que vivir en el mesoeste del país en carpas o en gallineros; estos son los peores. No siempre es así, pero con una vez basta para el recuerdo.

Pero uno se aguanta, uno sobrevive -y hasta aguantamos y sobrevivimos el racismo, el prejuicio social de todos- y hasta por parte de los nuestros que nos menosprecian. Pero yo puedo cambiar el mundo y Dios no quiere encargarse, como decimos.
Pero tampoco nos rajamos, no nos rendimos, no alzamos los brazos como los prisioneros. No. No nos rajamos y ya. Pero, después de tanto trabajo y de viajes aquí y viajes allá, volvemos al Valle donde nos espera otra temporada de trabajo.

Es el agua.
¡Je! Esos que aseguran que el trabajo es de beneficio pa'l cuerpo y saludable y todo eso, no saben de qué se trata la cosa. El trabajo rudo y duro está de la patada, y lo llaman duro porque eso es lo que es. Te aplasta y hasta te mata. Pero también hay orgullo, orgullo de necios, quizás, pero una familia trabajadora se enorgullece porque trabaja y porque desempeña su trabajo como Dios manda. Al fin, como en todo, el trabajo se acaba.

Era como cuando estuve en Francia. Uno estaba allí hasta el día que alguien vino y dijo, "Vámonos ya. Vámonos a casa". Y así era como cuando uno se encontraba en Indiana, en Aiowa, o en las bandas del río Rojo en Minesota. Uno estaba allí, en el jale, como le llamamos al trabajo, y entonces alguien venía y decía:
"Vámonos pa´la casa.
Vámonos pa´ Texas.
Al Valle."
Sí, es el agua.
PRESENTACIÓN DEL LIBRO "CHÉJOV COMENTADO" (NEVSKY PERSPECTS) EN BARCELONA



Chéjov Comentado
Presentación/Rueda de prensa en Barcelona

16 relatos de Chéjov comentados por 16 autores de excepción: Jon Bilbao, Matías Candeira, Luis Alberto de Cuenca, Óscar Esquivias, Ignacio Ferrando, Hipólito G. Navarro, Victor García Antón, Eduardo Halfon, Salvador Luis, Juan Carlos Márquez, Ricardo Menendez Salmón, Elvira Navarro, Marta Rebón, Care Santos, Eloy Tizón, y Paul Viejo.

Os esperamos a todos el sábado 13 de noviembre a las 12:00 del mediodía en la librería Bertrand (Rambla Catalunya, 37. Acompañará al editor del libro, Sergi Bellver los escritores Care Santos, Fernando Clemot y Jon Bilbao

ARTÍCULO SOBRE ALBERTO MORAVIA PUBLICADO EN LA REVISTA CULTURAMAS. SEPTIEMBRE DE 2010

ALBERTO MORAVIA Y EL AMOR CONYUGAL
Por Fernando Clemot.

(Artículo publicado en la revista Culturamas http://www.culturamas.es en septiembre de 2010)




Cuando Alberto Moravia, nacido Pincherle, nació en Roma en 1907 en el seno de una familia burguesa- sin antecedentes literarios familiares ni un ambiente muy propicio a las letras- no parecía destinado a ninguna gloria literaria.

El que tenía que ser el autor italiano más notable del siglo XX no recibió una educación muy elaborada, sólo alcanzó el título de bachillerato, más bien hay que buscar su vocación literaria a una larga enfermedad-una tuberculosis ósea- que lo mantuvo retenido en su casa y en sanatorios durante más de cinco años, entre 1916 y 1921. Fue en ese tiempo cuando las lecturas de Joyce, Dostoievski, Shakespeare, Cervantes o Goldoni supieron abstraerle de aquel infierno para que más tarde, aquella vocación allí nacida, pudiera sacarle también de otros muchos pequeños infiernos.

Pese a estas dificultades iniciales cuando hablamos de Alberto Moravia no lo hacemos del típico autor que tuvo que luchar para conseguir afirmar su arte y que con el esfuerzo pudo salir del anonimato, con Moravia no fue así, el escritor romano fue famoso y reconocido desde que publicó su primera obra Los indiferentes (1929) con apenas veintidós años y mantendría la condición de escritor popular y de éxito durante toda su vida.

Que fuera un escritor de prestigio no le salvó sin embargo de la persecución del régimen fascista (1922-1943) que no acogía de buen agrado las poco veladas críticas del escritor romano al fascismo y a la pasividad con que la burguesía italiana acogía el régimen de Benito Mussolini. Desde principios de los años treinta escribe en La Stampa, la revista de Curzio Malaparte, y el autor se comienza a alinear políticamente con una suerte de filo-comunismo que le traería muchos problemas en los últimos años de la dictadura. La censura fascista le impediría publicar primero su novela La mascarada (1941) y más tarde la novela corta Agostino (1942).

La represión se intensifica al comenzar la guerra y buena parte de los intelectuales críticos con el régimen tienen que acogerse a un exilio interior: Moravia, con su mujer Elsa Morante, en la isla de Capri y Malaparte en las Lípari.
Los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial coinciden con el momento más brillante de la carrera de Alberto Moravia: a esos años pertenecen La romana (1947), El conformista (1949), El desprecio (1953) y La Ciociara (1954).

También a este periodo corresponde sus mejores obras dentro del género del relato corto El amor conyugal y otros relatos, de 1947, y Cuentos romanos, de 1952, en que se aleja del ambiente burgués y encuentra sus personajes en las clases populares de la capital italiana. De El amor conyugal y otros relatos, posiblemente el recopilatorio más variado y conseguido, convendría hablar en un espacio aparte.


El amor conyugal y otros relatos (1947)


El amor conyugal, que da nombre al recopilatorio, es un relato que por su tamaño dudamos si situar en el campo de la narrativa breve o en el de la novela corta. Relato extraño, que habla de reticencias y de renuncias, de la pasión y de las vocaciones artísticas, del caos existencial, narración que a menudo parece errática y que anticipa la soledad y desorientación del hombre tras la Guerra Mundial.

En este nivel tiene conexiones claras con el movimiento existencialista aunque habría que decir que su desenlace la conecta más bien con la narrativa surrealista que Moravia ya había practicado en alguno de su relatos de juventud.
También el volumen acoge otros relatos que van desde los primeros, de 1927, como Crimen en el club de tenis o Cortesana cansada a otros de la posguerra. Los relatos señalados muestran a las claras los valores degradados de la sociedad burguesa de los primeros años del Fascismo, una burguesía cobarde y desorientada, que no acaba de encontrar su papel en la histeria nacionalista del Fascismo.

Destacamos también la contraposición entre la familia tradicional y la prostitución que Moravia plantea en varios relatos de este ciclo como El oficial inglés o La casa es sagrada.
En general en El amor conyugal se plantean relatos sobre temas cotidianos: las crisis matrimoniales, la hipocresía de la burguesía y sobre todo sobre la mujer, unas maravillosas mujeres, bellas, fuertes y atormentadas, esposas y prostitutas, insuperables, que durante décadas dibujó el genio romano.

lunes, 27 de septiembre de 2010

"IMPRESCINDIBLES" (TVE 2) REPORTAJE SOBRE EL POETA JAIME GIL DE BIEDMA


El pasado 22 de septiembre se emitió un reportaje sobre la figura del poeta barcelonés Jaime Gil de Biedma (1929-1990) de cuya muerte se celebra el vigésimo aniversario. Un reportaje tierno pero que no elude ningún debate ni información. Sí, en la televisión, fue allí. Parece que de tanto en tanto se ven programas de calidad. Como amante del medio me congratulo.

http://www.rtve.es/mediateca/videos/20100923/imprescindibles---gil-biedma-23-09-10/885422.shtml

ROLANDO HINOJOSA EN EL FESTIVAL FLORICANTO DE 1973


Publicamos un enlace sensacional que nos permite ver una conferencia del patriarca de las letras chicanas Rolando Hinojosa, candidato al Premio Cervantes de este año. El documento es de 1973, el año de publicación de la primera de sus obras del ciclo de Belken: "Estampas del Valle".

http://digitallibrary.usc.edu/search/controller/view/florcanto-m29.html

RELACIÓN DE FINALISTAS DEL SÉPTIMO PREMIO SETENIL AL MEJOR LIBRO DE RELATOS PUBLICADO EN ESPAÑA



Finalmente ha aparecido la lista de finalistas del séptimo premio Setenil al mejor libro de relatos publicado en España. Entre los nombres hay una buena cantidad de amigos a los que deseo suerte de todo corazón. Lo seguiremos de cerca. Que gane el mejor.

Entre los 82 libros presentados, los 10 candidatos son los siguientes:

  • “Los hábitos del azar” | Francisco López Serrano | Renacimiento
  • “Teoría de todo” | Paula Lapido | Tropo
  • “Un koala en el armario” | Ginés S. Cutillas | Cuadernos del Vigía
  • “Atractores extraños” | Javier Moreno | InÉditor
  • “Fantasías animadas” | Berta Marsé | Anagrama
  • “El menor espectáculo del mundo” | Félix J. Palma | Páginas de Espuma
  • “Azul ruso” | Patricia Esteban Erlés | Páginas de Espuma
  • “De mecánica y alquimia” | Juan Jacinto Muñoz Rengel | Salto de Página
  • “Bajo el influjo del cometa” | Jon Bilbao | Salto de Página
  • “El mes más cruel” | Pilar Adón | Impedimenta

NOTA: Los ganadores del Premio Setenil en sus anteriores ediciones han sido Alberto Méndez, Juan Pedro Aparicio, Cristina Fernández Cubas, Sergi Pàmies, Óscar Esquivias y Fernando Clemot

sábado, 18 de septiembre de 2010

ENTREVISTA A FERNANDO CLEMOT EN LA REVISTA LITERATURAS


ENTREVISTA A FERNANDO CLEMOT

«Todos conocemos a alguien que se destruyó ante nuestros ojos»

por Iván Humanes Bespín


Entrevista publicada en la revista Literaturas, septiembre de 2010 (http://www.literaturas.com)

Fernando Clemot (Barcelona, 1970), reciente ganador del Premio Setenil al mejor libro de cuentos publicado en España con Estancos del Chiado (Paralelo Sur), publica su primera novela en Ediciones Barataria: El golfo de los Poetas. Clemot ahonda en los secretos de la identidad y dispone un viaje a la memoria perdida de Leo Carver, personaje principal de la novela. Tragedia, alcohol, sexo, literatura y culpa son algunos de los elementos del tormentoso golfo de los poetas.

Uno de los logros más notables de El golfo de los Poetas es el personaje principal, que es su narrador, Leo Carver, ¿cómo llegaste a él? ¿Cómo diseñaste el personaje?

La observación y algunas experiencias personales son suficientes para desarrollar una personalidad como la de Carver. El alcohol está ahí, es parte de nuestras vidas, también ciertas rutinas de exceso propias y ajenas me han aportado referentes directos, profundos. Todos conocemos a alguien que se destruyó ante nuestros ojos. El alcohol y el desengaño, la heroicidad y la miseria moral las podríamos encontrar personificadas, cerca nuestro, en cualquier momento y rincón de nuestra vida. En cualquier café, en la puerta de un supermercado o en un banco, podemos encontrar a alguien que nos contaría una historia que superaría con creces a la que nos cuenta Leo Carver en El golfo de los Poetas.

¿Es realmente Leo Carver un personaje amoral? ¿Todos podríamos ser, en el fondo, Leo Carver?

Tendríamos que situar primero lo que es la moralidad y lo que no y abriríamos un debate de fondo. Desde la moral al uso (judeo-cristiana) Carver es amoral, sin duda. Se pasa por el arco del triunfo todas las recomendaciones, las que le podría dar un sacerdote pero también las de un médico o un psiquiatra, los nuevos gurús del siglo XXI. Estamos entrando en una época en que pesarán más las pautas morales de los gimnasios y los dietistas que las de la religión católica. Hemos encarado la era de los enfermos crónicos, viviremos cien años o más pero estaremos permanentemente pendientes de nuestra salud y de nuestros abdominales. En relación a estas nuevas directrices la conducta de Carver es también totalmente amoral, no respeta ni su vida ni su imagen, tiene encendidos todos los mecanismos de la autodestrucción. Está por encima de los condicionantes morales porque no le interesa ya lo que puedan pensar de él, en eso es un héroe, nos mira desde arriba. Carver es un destructor a toda máquina hacia las cataratas del Niágara.

Val Gale, poeta inglesa con una muerte que es una incógnita, tiene la textura de un fantasma en El golfo de los Poetas. No porque lo sea, sino porque la falta de memoria reciente de Leo Carver y el mecanismo con el que se acerca a la poeta, genera esa condición etérea. De personaje que está pero no está. ¿Estás de acuerdo? ¿Quién es Val para Fernando Clemot?

La figura de Val es una oportunidad perdida, es la redención (cierta o intuida) que pasa por delante de nuestras vida un día sí y otro también. Tenemos una gran facilidad para generar una enciclopedia de excusas que nos hagan justificar nuestros errores. Todos hemos soñado con vidas paralelas, vidas felices, llenas de emociones y entrega sentimental que nos alejan del día a día, en general exento de estas emociones. Leo para estas lides no es ni más ni menos que ninguno de nosotros, todos buscamos el lugar donde todo cambió, donde se fueron a pique nuestras ilusiones o la inocencia.

Percy, Mary Shelley, Lord Byron o D. H. Lawrence encontraron en el Golfo de los Poetas (Golfo dei Poeti) un lugar para afinar la inspiración. Cuéntanos más sobre tu Golfo de los Poetas propio, ¿cómo se integró la historia en esa localización? ¿Qué ha aportado el Golfo della Spezia a la novela?

Cuando vi las montañas blancas de mármol desde la playa de Marina di Carrara ya supe que aquel escenario iba a ser importante. Era un escenario mágico, el mar, el blanco puro de las vetas de mármol, una representación perfecta de un tiempo de esperanza, de un verano perpetuo, de ese tiempo en que pensamos que la vida nos encamina hacia una aventura única y espectacular. Desgraciadamente luego vemos que todo es más vulgar, que la vida no está a la altura de nuestras expectativas.

Leo Carver y Selma. Padre e hija. La tensión sexual de estos dos personajes durante la novela es contraste con la visceralidad del sexo de Leo Carver con otras mujeres, otras relaciones. ¿Qué es el sexo para Leo Carver? ¿Qué representa Selma para él?

El sexo en Carver aparece como un síntoma más que como una oportunidad o representación de alguna energía de renovación. En algunas fases del alcoholismo las principales necesidades de las personas afectadas se pueden reducir a la sexualidad (expresado muchas veces de una forma adusta o brutal) y a beber. Desde mi punto de vista Carver está en esta fase, encuentra representado el sexo en todo, quizá como reflejo también de su propia inutilidad para tener una relación sexual satisfactoria. Ante la imposibilidad absoluta de sentir se ha convertido en una máquina de follar. En el momento en que se encuentra la imagen de su hija Selma es únicamente una representación de la inocencia perdida, como lo puede ser también el personaje de Ana.

Háblanos sobre los “conceptos-bisagra”, que ya Jordi Gol refiere en una de las solapas del libro, ¿cómo te sirves de ellos para que avance la narración?

Los conceptos-bisagra representan la aparente arbitrariedad que existe entre la observación de un objeto y la representación que la memoria desentierra de nuestro archivo de recuerdos a oscuras. La memoria es enigma y magia, posiblemente uno de los campos más amplios y desconocidos de la inteligencia humana. Sabemos qué es pero no cómo funciona. Podemos estar contemplando una motocicleta y que esa contemplación nos rescate el recuerdo de una boda de hace veinte años o la entrada del colegio al que íbamos de niños. Entrelazamos recuerdos de forma caótica o desordenada pero creo que simplemente desconocemos los mecanismos profundos de la selección de recuerdos que realiza nuestro cerebro.
Para un novelista la explicación de esta aparente arbitrariedad o la simple constatación de ella puede dar alimento suficiente para una carrera literaria. La memoria representa en estos momentos una aventura para cualquier escritor, nos debería poner los pelos de punta pensar en ello, como a aquellos exploradores de mitad del XIX que veían en un mapa las fuentes del Nilo como un espacio vacío.

En El golfo de los Poetas hay un lenguaje cuidado, una narrativa desarrollada, ¿cuánta importancia le das a ese lenguaje y cuánto a la innovación literaria, a la forma, para construir una buena historia?

El hecho de que el personaje central sea un escritor me permitía jugar con un margen amplio. Carver es un buen escritor, sería lógico que se quisiera recrear en lo que escribe. En este ámbito me siento también bastante cómodo. Estamos en un momento difícil. El lenguaje, cómo contamos, es parte fundamental de la literatura, si nos limitamos a escribir crónicas o a imitar el lenguaje periodístico en la literatura ésta acabará convirtiéndose en guiones o en puro periodismo, en imagen al fin y al cabo y en una pugna de imagen contra imagen siempre vencerá la televisión o el cine. Debemos pedir más al lenguaje, ser exigentes, reventarlo para que reviva, la imagen es un enemigo poderosísimo y acecha cualquier descuido. La lucha para que el lenguaje tenga peso por sí mismo, para que tenga una significación que muy a menudo se rechaza, es uno de los tableros de juego en los que se está moviendo el futuro de la literatura de los próximos años.

¿Cómo recibiste la noticia del Premio Setenil por tus Estancos del Chiado? ¿Qué crees que has conseguido con este premio?

Sigo sorprendido con lo del premio Setenil al mejor libro de relatos. Me consideraba ya halagado con que Estancos del Chiado estuviera entre el grupo de finalistas y quedar ganador por delante de libros de cuentos tan buenos como los de Jon Bilbao, Millás, Molina Foix o Bonilla me hace sentir muy bien. También había otros libros sensacionales como los de Esther García LLovet o Martínez de Pisón que se quedaron sin entrar en la final. Creo también es una buena noticia para las pequeñas editoriales, el libro fue publicado en una editorial pequeñísima, con una distribución manual y ha superado a otros libros que no tenían nada que ver con este perfil. Parece que queda un pequeño espacio para las editoriales independientes y para los nombres nuevos. Por ello doblemente satisfecho.
Desde el punto de vista personal creo que he ganado visibilidad y mirar con algo menos de escepticismo este mundillo que nos rodea.

¿Cuáles son tus próximos objetivos? ¿Hay alguna nueva novela a la vista?

El golfo de los Poetas es una novela escrita hace ya cinco años. Hay proyectos y tengo otra novela sobre la memoria, está escrita y está por ahí dando vueltas, en ese limbo en el que flotan tantas.

sábado, 11 de septiembre de 2010

CURSO AVANZADO DE NARRATIVA DE FERNANDO CLEMOT EN EL LABORATORIO DE ESCRITURA


CURSO AVANZADO DE NARRATIVA
Curso teórico-práctico ( 34 HORAS)


Este curso está orientado al desarrollo y profundización de personas que buscan un nivel mayor en la práctica de la escritura narrativa, bien porque hayan aprobado el curso anterior o tengan experiencia inicial en la escritura de cuentos. Se estudiará la evolución de la narrativa a través de las corrientes realista y fantástica, y, a su vez, las estrategias de redacción y composición de un libro de cuentos.

PROFESOR: Fernando Clemot
LUGAR:
Laboratorio de Escritura
C/Escorial, 11 08024 Barcelona
932139489 cursos@laboratoriodeescritura.com


MÁS INFORMACIÓN CURSO PRESENCIAL
http://laboratoriodeescritura.com/laboratorio/cursos-presenciales/narrativa/narrativa-avanzado.php#

TAMBIÉN EL CURSO EN FORMATO AULA VIRTUAL

http://laboratoriodeescritura.com/laboratorio/cursos-virtuales/narrativa/narrativa-avanzado-virtual.php

martes, 7 de septiembre de 2010

SOBRE JAZZ, BLUES Y ROCK (IV): SOBRE ROBERT JOHNSON

ROBERT JOHNSON
por Antonio Sánchez

La primera vez que recuerdo haber recibido alguna información sobre Robert Johnson yo debía tener unos 14 o 15 años y despertaba a mi amor por la música en una época en que todo me sorprendía e intrigaba; evidentemente hablo de unos años en los que no existía internet y la información musical era bastante escasa en nuestro país. Recuerdo perfectamente estar escuchando una grabación en casette del disco de “Cream Wheels of Fire” y flipar como un enano cuando escuché el tema “Crossroads”,
en esa época yo devoraba todo el material que podía encontrar de Eric Clapton y me sorprendí el día en el que curioseando en una tienda de discos descubrí que ese tema no era suyo si no de un tal Robert Johnson del que nunca había oído hablar; poco tiempo después y decidiendo en casa de un amigo qué discos me podía llevar prestados empecé a descubrir a Robert Johnson por todas partes, sus canciones aparecían en discos de gente como Lynyrd Skynyrd (“Crossroads” en su disco en directo “One more from the road””Come on in my kitchen” del disco “The Joker”), ZZ Top (“I believe I’ll dust my broom” en su disco “Degüello”de 1979), también en la banda sonora de la película “The blues brothers” (“Sweet home Chicago”) y lo que más me sorprendió es que también el bluesman Elmore James tenía una versión del tema I believe I’ll dust my broom, y puesto que en el disco de James ponía que había muerto en 1963 había que deducir que el tal Robert Johnson debía de ser un compositor o un músico muy viejo.

En esa época sólo podía escuchar música en casa en un radiocasete por lo que les pedía a mis amigos que me grabaran sus discos y a veces hasta grababa directamente de la radio lo poco decente que pinchaban en esos años, a pesar de no tener donde escuchar discos empecé a pasar las horas muertas en las tiendas de música curioseando las carpetas de los vinilos y conversando sobre música con los dependientes, que en esa época sabían bastante de música, no como ahora; no fue fácil pero encontré por fin un disco de Robert Johnson llamado “King of the Delta blues singers vol. 1”,
era un viejo vinilo muy antiguo y al verme con él el dependiente me comentó que también tenían el vol. 2 y que esos temas eran todos los que grabó Robert Johnson, las grabaciones eran de 1936 y 1937, entonces averigüé algunos pocos datos más como su muerte a los 27 años de edad y parte de la leyenda que se le asocia; sin haber oído ni una sola nota estaba convencido de que su música me iba a marcar y cuando por fin escuché en la tienda ese sonido primitivo, ese uso preciso del Bootleneck y esa voz fantasmal con unos falsetes increíbles quedé como hipnotizado. Desde entonces siempre que escucho su música me comporto como dominado por una liturgia que me hace contemplar sus carpetas y releer las letras de sus canciones mientras la aguja del plato se desliza sobre la superficie del vinilo, cuando le escucho quedo como en trance.

Con el tiempo y ya en posesión de un buen equipo de música adquirí la caja de Columbia Records “The complete recordings”, que incluía en tres vinilos las 41 grabaciones que realizó Robert Johnson de sus 29 temas conocidos (algunas canciones fueron grabadas 2 veces). Los temas los grabó Don Law, un cazatalentos de la American Records Corporation durante 5 sesiones de grabación; las 3 primeras se grabaron en una habitación del hotel Gunter de San Antonio (Texas) los días 23, 26 y 27 de noviembre de 1936 y las 2 últimas 7 meses después en la trastienda de un almacén en Dallas, los días 19 y 20 de junio de 1937. De las primeras sesiones aparecieron cinco temas publicados en discos de 78 rpm, y sólo uno de estos discos tuvo un cierto reconocimiento, “Terraplane blues”. Su legado es ciertamente escaso 29 canciones, 41 grabaciones y sólo 2 fotografías, pero su importancia en la historia de la música es superlativa.

Robert Johnson fue un músico y compositor excepcional que tuvo la virtud de escribir blues abordando no sólo temas como el desamor y la dura vida de los negros, también escribió sobre los miedos irracionales que atenazan al hombre, la intervención de lo sobrenatural en nuestras vidas y por supuesto abordó el tema del sexo de una manera bastante avanzada para la época que le tocó vivir. Nació el 8 de mayo de 1911 en Hazlehurst, en el estado de Mississipi, fue el hijo ilegítimo de Julia Dodds y de Noah Johnson y entre lo poco que se conoce de su vida se sabe que se casó en Febrero de 1929 con una chica de 16 años llamada Virginia Travis, que murió al dar a luz junto a su bebé en abril de 1930. Robert Johnson volvió a casarse con Esther Lockwood, quien ya era madre de un niño llamado Robert Lockwood, al que ejerciendo de padrastro enseñó a tocar blues, debió hacerlo bien, ya que posee también una interesante carrera musical. Robert Johnson tuvo fama de mujeriego y se dice que probablemente su muerte se debió a un envenenamiento por parte de un marido celoso; también se atribuye su muerte a otras causas podríamos decir que más “naturales” como la neumonía o la sífilis. Murió en Greenwood (Mississipi) el 16 de agosto de 1938 y como no hubo autopsia el terreno quedó abonado para elucubrar sobre su muerte, y aquí es donde surge la leyenda.

Comenzó en la música como armonicista y según se cuenta como un poco talentoso guitarrista, en esa época acompañó a leyendas del blues como Charlie Patton, Willie Brown o Son House cuando actuaban en la zona de Robinsonville, que era donde vivía Robert en esa época. Después de la muerte de su esposa su carácter se volvió hosco y empezó a abusar de la bebida, entonces desapareció durante un año y cuando regresó sus amigos y conocidos vieron con sorpresa como se había convertido en un virtuoso guitarrista que además cantaba con una rotundidad y personalidad que le colocaban inmediatamente entre los mejores músicos de blues.

Según dice la leyenda Robert Johnson vendió su alma al diablo a medianoche en el cruce de caminos entre la autopista 61 y la 49 en Clarksdale, Mississipi, recibió a cambio el don de componer e interpretar blues mejor que nadie.

Al crecer su fama la zona del Delta se le quedó pequeña y viajó a Chicago, St. Louis, Michigan y Nueva York tocando con grandes bluesmen como Johnny Shines, Sonny Boy Williamson o Roosevelt Sykes e incluso con su hijastro Robert Lockwood Jr.; pero la muerte le llegó cerca de casa en Greenwood, y a pesar de las dudas que hay también sobre el lugar de su tumba parece que sus restos se encuentran en el cementerio de la Zion Church en la ciudad de Morgan.

La influencia de su música en las generaciones posteriores ha sido y es importantísima, cada nueva generación de músicos de blues se mira en sus temas, los músicos británicos de los años sesenta llevaron sus canciones a la fama aunque no siempre le atribuyeron el pertinente reconocimiento en los créditos de los discos, e incluso en la actualidad bandas como Red Hot Chilli Peppers (“They’re red hot” en su disco “Blood sugar sex magik”) o The White stripes (“Stop breaking down”) le dan a conocer a un público joven. Posiblemente el músico que más temas haya versionado de Robert Johnson sea Eric Clapton, lleva toda su vida tocando temas como “Crossroads” o “Rambling on my mind” (fabulosa su versión en el disco en directo “Just one night”) y recientemente ha publicado un disco entero de versiones del músico de Hazlehurst (“Me and Mr. Jonson”, 2004); otros que adoran esos viejos blues son The Rolling Stones que han versionado varios temas y publicado en sus mejores discos temas como “Love in vain” (“Let it bleed” o “Stripped”), “Stop breaking down blues”(“Exile on Main street”) o “Walkin’ blues”(Rock and roll circus); entre los grandes nombres de la historia del Rock Led Zeppelin grabaron una incendiaria versión de “Travelling Riverside blues” y se inspiraron incluso en las letras de Johnson para construir temas como “Lemon song”, Bob Dylan no sólo ha interpretado temas como Kindhearted woman blues, Milkcow’s calf blues, Rambling on my mind o I’m a steady rollin’ man, también tituló uno de sus mejores discos con el nombre del lugar en el que supuestamente Johnson pactó con el diablo (“Highway 61 revisited”); el gran guitarrista albino Johnny Winter ha interpretado “Kindhearted woman blues”, o “When you got a good friend2; entre mis versiones favoritas de sus temas figuran la de The gun club (“Preachin’ blues “en el gran “Fire of love”), Lucinda Williams (“Stop breaking down blues” en su disco de debut Ramblin’), las soberbias versiones que realizan Gov’t mule de temas como 32/20 blues o “If I had possession over judgment day”, las que grabó el gran Warren Zevon con R.E.M. como banda de acompañamiento en el disco que publicó bajo el nombre de “Hindu love gods”(“Walking blues” y “Travelling Riverside blues”, 1990), John Mellencamp ("Stones in my passway" en su disco de versiones "Trouble no more") y los grandes Allman brothers band con Drunken hearted man.

Se recomienda la escucha de su música acompañada de un buen whisky y por supuesto en vinilo, dejando que los crujidos de las grabaciones originales se mezclen con los del polvo en la aguja del plato, es la mejor manera de sentirte transportado a los polvorientos y calurosos cruces de caminos del sur de los Estados Unidos.

ENLACES DE ROBERT JOHNSON

http://www.youtube.com/watch?v=Yd60nI4sa9A

http://www.youtube.com/watch?v=l16jlallBMs&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=ecwW2fX1Yew

http://www.youtube.com/watch?v=RSht5j3Cnh0&ob=av3n

http://www.youtube.com/watch?v=O8hqGu-leFc

http://www.youtube.com/watch?v=fl5j2jd5H4k&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=W0ks8Crarlg&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=OJ2Y5HBNx9E&feature=related

viernes, 3 de septiembre de 2010

ARTÍCULO DE JOSÉ MARÍA MERINO SOBRE EL RECOPILATORIO "SIGLO XXI: LOS NUEVOS NOMBRES DEL CUENTO ESPAÑOL" APARECIDO EN REVISTA DE LETRAS ( Sept.2010)


De nuevos cuentistas españoles
por José María Merino

REVISTA DE LIBROS
nº 165 · septiembre 2010


Su atenta y continua dedicación al análisis y difusión de las formas breves de la narrativa –cuento literario y microrrelato– han convertido a Fernando Valls en el principal estudioso del género entre nosotros. Valls, que ya en 1993 compuso una memorable antología del relato español que comprendía el espacio de tiempo desde 1975 hasta aquella fecha –Son cuentos–, y que posteriormente, a lo largo de los años, ha venido publicando nuevas recopilaciones de cuentos y de microrrelatos, dando a conocer las obras de los escritores que han ido apareciendo en el género breve, presenta hoy, en coedición con Gemma Pellicer, una antología en la que recoge «los nuevos nombres del cuento español actual».
La antología, que además de los cuentos incluye breves biografías de cada autor con su particular poética, viene precedida de un prólogo, «Relatos para un nuevo siglo», donde, además de encuadrar los textos en el presente momento histórico y en el marco social y político del momento, con las transformaciones del mundo editorial, los antólogos repasan otros aspectos. Así, exponen los criterios selectivos, como la pretensión de abarcar un espacio en el que quepan los treinta y cinco autores seleccionados, nacidos entre 1960 y 1984 (nueve mujeres y el resto hombres); no excluir a quienes, siendo de origen hispanoamericano, como Andrés Neuman, desarrollan su obra en España, desde una idea de ámbito lingüístico común; y presentar, más que un panorama exhaustivo, un «estado de la cuestión» del cuento que está escribiéndose en España en estos momentos, «un conjunto de voces distintas capaces de componer una cierta armonía de época». Por otra parte, los autores han huido con perspicacia «tanto de planteamientos apocalípticos como adánicos».

Aunque a los nombres seleccionados podrían añadirse otros también relevantes, hay que aceptar que las características mismas de una obra de este tipo obliga a sus editores a inevitables restricciones, y señalar que la selección realizada es sin duda respetable y significativa, y que ofrece una muestra interesante del momento presente del género.

Lo primero que puede decirse de la antología es que, en general, los cuentos tienen un nivel de escritura más que aceptable. A la vista del conjunto, no cabe duda de que el género, tanto desde el punto de vista de su concepción como de su ejecución, presenta hoy en España un nivel estimable. En el mismo prólogo, Valls y Pellicer señalan, con razón, que estos escritores «se valen de una lengua literaria que, en diversos grados, puede resultar funcional o estéticamente elaborada, según convenga a sus historias, al tiempo que apuestan casi siempre por la adecuación del lenguaje y, sobre todo, por la concisión expresiva».

En la recopilación predomina el cuento realista: veinticuatro de los treinta y cinco cuentos se adscribirían a esta modalidad. Dentro del realismo preponderante, pueden distinguirse dos perspectivas principales: los cuentos que podríamos denominar «de referente reconocible», cercano en cuanto a escenarios y personajes, y otros que ofrecen como espacio dramático y protagonistas un referente exótico, e incluso un «no lugar», de difícil concreción en un marco determinado. Hay también otros cuentos que, adscritos al ámbito realista, tienen peculiares matices de extrañeza o experimentación y, por último, algunos testimonios del cuento fantástico.

Pertenecen al espacio de lo reconocible el cuento de Carlos Castán –una historia de amor, delirio y muerte–, el de Berta Vías –una evocación familiar teñida de cierto secreto–, el de Cristina Grande –una crisis de pareja basada en una causa de apariencia insignificante–, el de Manuel Moyano –el proceso de incomunicación de otra pareja–, el de Pablo Andrés Escapa –la evocación poética de la despedida de un maestro–, el de Pepe Cervera –otro cuento de soledad y desapego amoroso–, el de Ernesto Calabuig –centrado en cierto desasosiego sentimental–, el de Jesús Ortega –un período de fracaso de una familia y de sus miembros–, el de Julián Rodríguez –sobre la melancolía de los recuerdos, al hilo de un poema de Ramón Gaya–, el de Berta Marsé –un cuento también de fracaso, donde se hace resaltar el marco social–, el de Miguel Ángel Muñoz –otra evocación del pasado, con la tragedia de vivir–, el de Cristina Cerrada –de nuevo los problemas de la comunicación sentimental–, el de Ricardo Menéndez Salmón –cuyo tema sería el dolor oculto en lo cotidiano– y el de Irene Jiménez –que también tiene como elemento central el desapego sentimental y la soledad–. En este mismo espacio, que denomino de «lo reconocible» –pues los escenarios y los personajes no resultan extraños a la realidad española contemporánea–, se inscribirían también otros cuentos, aunque en este caso marcados por la pura crónica de los sucesos, que se detienen principalmente en el simple pasar de la vida. Estos serían el de Daniel Gascón –centrado en las últimas peripecias hospitalarias de un abuelo–, el de Ismael Grasa –la descripción de un desplazamiento y ciertas incidencias que lo señalan– y el de Esther García Llovet –los mínimos sucesos en un restaurante tras una boda, con personajes anodinos–.

También en la perspectiva del realismo hay otros cuentos en los que llama sobre todo la atención del lector es lo que pudiéramos denominar, con neologismo proveniente del mundo industrial, la «deslocalización» de los relatos, la falta de referente conocido o familiar, pues en bastantes casos apenas parecen tener nada que ver ni con España ni con sus gentes. No se trata del exotismo habitual, por ejemplo, en los cuentos de Somerset Maugham que, localizados en espacios lejanos, conservan no obstante personajes anglosajones, cercanos al autor, como protagonistas de la trama desarrollada. En el caso de la antología de Valls-Pellicer, Fernando Clemot presenta una historia de evocaciones desde la mala conciencia en una comarca italiana y mediante personajes exclusivamente italianos; Pilar Adón nos ofrece un lugar indeterminado donde los personajes, convocados por un anfitrión que no aparece, resultan curiosos náufragos de una especie de isla misteriosa; Óscar Esquivias nos habla del miedo a vivir, también en un escenario italiano y con personajes exclusivamente italianos; Jon Bilbao, para describir la crueldad de un ajuste de cuentas, nos presenta a un conjunto de jóvenes en una excursión por ciertos parajes norteamericanos –como el Yosemite Valley– sin que haya una presencia española determinada; Miguel Serrano nos cuenta cómo el dolor impide la comunicación en la evocación de ciertas fiestas comunales en algún «no lugar», donde hasta los personajes han perdido sus nombres; por último, Elvira Navarro elige también un lugar indeterminado para hablarnos de la soledad y de la difícil comunicación.

Esa tendencia «deslocalizadora», que ya se apuntaba en la recopilación
Pequeñas resistencias. Antología del nuevo cuento español, preparada por Andrés Neuman (Madrid, Páginas de Espuma, 2002) y que no tiene la coartada del subgénero –terror, fantasía, etc.–, indica una peculiar característica de bastantes de nuestros más jóvenes cuentistas contemporáneos. Para comparar esta realidad con la norteamericana, por ejemplo, he repasado el libro Habrá una vez. Antología del cuento joven norteamericano, que seleccionó Juan Fernando Merino (Madrid, Alfaguara, 2002) y que reúne a veinticinco autores de aquella nacionalidad nacidos alrededor de los años sesenta, y tal afán «deslocalizador» no se advierte en ellos, ya que todos los cuentos, incluso los de algunos escritos por autores hijos de la emigración china, por ejemplo, ofrecen personajes y espacios claramente identificables con los de su entorno, los Estados Unidos de hoy. Creo que en ese propósito, manifestado por bastantes de nuestros nuevos narradores, de no encuadrar su obra en el espacio lingüístico e histórico en el que se crea, no hay a mi juicio solamente una tendencia «metaliteraria», sino que es resultado de una desidentificación de pretensiones cosmopolitas, en la que merecería la pena profundizar.

En todo caso, en casi todos estos cuentos de corte realista, tengan o no un referente reconocible y familiar para el lector español, la evocación más o menos melancólica, la soledad, el fracaso, la difícil comunicación, la mala conciencia, el infierno en los otros, eso que he llamado el dolor oculto y la tragedia y el miedo de vivir, o lo anodino de la existencia diaria, constituyen los temas centrales. Es raro encontrar humor, aunque no falta el sarcasmo.

Dentro también del campo realista, aunque con peculiares matices, se encontrarían al menos otros siete cuentos: el de Andrés Neuman –un ajuste de cuentas en una atmósfera que puede calificarse como expresionista–, el de Juan Carlos Márquez –una pesquisa policial que tiene mucho de kafkiana–, el de Lara Moreno –la extraña vigilancia de un lugar peligroso que la autora evita describirnos con claridad–, el de Ángel Zapata –un diálogo en una estepa de aire surrealista, que podría adscribirse al teatro del absurdo–, el de Javier Sáez de Ibarra –también de localización italiana, y cargado de un simbolismo poético metaliterario–, el de Matías Candeira –oscuro y beckettiano– y el de Hipólito Navarro –un cuento inclasificable, experimental, basado en una evocación y resuelto formalmente mediante más de cuatrocientas oraciones interrogativas sucesivas–. También en estos cuentos de corte expresionista y metaliterario subyace el tema de la evocación obsesiva, de la incomunicación y de la soledad, aunque hay más humor que en los cuentos estrictamente realistas.

El mundo de lo fantástico es minoritario en la recopilación. El cuento de Ignacio Ferrando, que desarrolla el tema del doble, se adscribiría claramente a este campo. También el de Patricia Esteban Erlés, que resuelve en la pirueta de una súbita y extraña metamorfosis una peripecia de corte realista. El cuento de Juan Jacinto Muñoz Rengel pertenecería a esa corriente que se denomina «steampunk», una especie de fantasía científica ambientada en la época de las máquinas de vapor. El cuento de Víctor García Antón, al hilo de una metamorfosis, está en la frontera de lo onírico y lo delirante, y el de Ángel Olgoso, que transcurre también en el pasado, nos presenta la historia extraña de un macrocéfalo y de un coleccionista de deformaciones. En cualquier caso, lo fantástico parece marginal dentro de las preocupaciones de nuestros más recientes escritores de cuentos.

Un aspecto también interesante de la obra es el de la teoría que los narradores presentan. Los prologuistas dedican a este asunto una parte de la introducción, que titulan «El malestar de la teoría», señalando que las reflexiones de los autores, «obtenidas en algunos casos a punta de pistola, adoptan formulaciones diversas», y ciertamente es así, pues unas son más extensas que otras, algunas se proponen como repertorio de aforismos o a modo de curioso recetario, y en casi todas se advierte cierta incomodidad, o expresa desconfianza, ante el compromiso de teorizar. En cualquier caso, buena parte de los autores declaran su deseo de conmover al lector, de perturbarlo.

Otra cosa son las influencias más o menos reconocidas. De manera nada científica, voy a intentar presentar una muestra de los autores a los que bastantes de estos escritores españoles de cuentos de las últimas promociones citan como autoridad en la materia. Repito que mi formulación no es rigurosa, pues no todos los autores hablan de escritores, ni quienes lo hacen los valoran ni los incorporan a su poética de la misma forma. No obstante, como puro apunte de lector curioso, puede ser revelador de ciertas actitudes estéticas y vitales.

Para empezar, solamente quince de los autores recopilados hablan de otros escritores en sus poéticas, y hay quien cita solamente uno, y quien cita veintisiete. El escritor más citado es Chéjov –por seis autores– seguido de Carver –por cuatro autores– y de Kafka y Cheever –por tres autores cada uno–. Dos menciones merecen Borges, Isak Dinesen, Alice Munro y Agota Kristof. Muchos más autores tienen una mención y, aunque predominan ampliamente los extranjeros, hay entre ellos algunos españoles: Ignacio Martínez de Pisón, José Antonio Labordeta, Pere Calders, Cristina Fernández Cubas, Álvaro Cunqueiro, Ignacio Aldecoa, Fernando Quiñones, Antonio Pereira, Francisco Umbral, Pío Baroja, Valle-Inclán –indirectamente, a través de Max Estrella–, Max Aub, Enrique Vila-Matas, Juan Marsé y Andrés Neuman.

Que los cuentistas españoles citen entre sus referencias magistrales a Chéjov y a Kafka no tiene nada de raro, porque ambos autores han impregnado, con sus respectivas estéticas, buena parte de la narrativa occidental. Lo que puede sorprender un poco más es la recurrencia en la cita de Raymond Carver y de John Cheever, cuyo realismo –de calidad indiscutible– tiene como antecedente a Chéjov –a través de Hemingway, por ejemplo– del mismo modo que la generación española de los cincuenta tuvo como antecedente a Chéjov a través de Baroja. La voluntaria «deslocalización», en cuanto a los escenarios familiares, que aparece entre algunos de nuestros jóvenes cuentistas, parece convertirse en «desidentificación» cuando tratan de sus maestros, como si en España no llevásemos escribiendo cuentos siete siglos, por lo menos. En el prólogo, Valls y Pellicer recuerdan que, aunque no sea el caso de los autores recogidos en su antología, «el mimetismo complaciente, acrítico, ha sido uno de los mayores males que vienen padeciendo nuestras letras desde el siglo XVII».


Sin embargo, acaso en el mundo globalizado en que vivimos parece que ya no existan tradiciones nacionales, sobre todo en un campo como el de la literatura, y muy en especial en España, donde, como he señalado en otras ocasiones, la terrible crisis de la Guerra Civil y el posterior fulgor de varias luminarias latinoamericanas desorientó bastante a los escritores de cuentos con respecto a su posible tradición. Lo importante es que el género se encuentra en un buen momento. Ya la generación de los cincuenta –Ignacio Aldecoa, Medardo Fraile, Jesús Fernández Santos, Carmen Martín Gaite...– mostró el vigor y la capacidad mítica del cuento en España. A partir de la democracia puede afirmarse que el género ha ido afirmándose sobre bases cada vez más sólidas. Esta antología de Valls y Pellicer es un ejemplo de la buena salud que manifiesta el género entre las últimas promociones de cuentistas.