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domingo, 7 de marzo de 2010

SIRIO EN EL CIELO DE INVIERNO




SIRIO (Alfa Canis Majoris Sirius) EN EL CIELO DE INVIERNO

La estrella más brillante del firmamento, con una magnitud de -1,44 y está dentro de una constelación menor como es Canis Major. Sirio emite la luz de unos 20 soles, luminosidad bastante habitual, pero al encontrarse relativamente próxima a nosotros (8,6 años-luz) supera en brillo a todas las demás estrellas. Su luminosidad ha dado pie a incontables historias a lo largo de los siglos. En el antiguo Egipto era conocida como la Estrella del Nilo porque en la época del año en que aparecía antes del alba anunciaba la inundación anual del Nilo, acontecimiento básico en la vida egipcia. El calendario maya comienza un 26 de julio, el día en que el Sol y Sirio amanecen a la vez.

Arriba: Sirio brillando sobre la sierra de Atares

El brillo de Sirio es blanco pero cuando está cerca del horizonte puede emitir destellos de color ya que su luz se descompone por las corrientes de aire de la superficie de la Tierra. Sirio es una estrella doble próxima con una compañera (Sirio B o “el cachorro) que la orbita cada 50 años.
Sirio B es una enana blanca 10 000 veces más tenue que Sirio y sólo puede observarse con un gran telescopio cuando las dos estrellas están muy distanciadas en su órbita ya que se encuentar sólo a 4 segundos de arco. Sirio B tiene el tamaño de la Tierra pero es extremadamente densa, ya que un centímetro cúbico de su masa pesaría una tonelada.

Arriba: Sirio con Sirio B

Situar Sirio es muy sencillo, es una estrella muy brillante que suele estar baja en el horizonte, mirando hacia el este. Las tres estrellas del cinturón de Orión apuntan hacia Sirio.


Arriba: Sirio en Canis Major. Situación respecto otras constelaciones.

sábado, 20 de febrero de 2010

ORIÓN EN EL CIELO DE INVIERNO

Foto general de la constelación de Orión

La contemplación de Orión (el Cazador), la más magnífica de las constelaciones, es el mejor espectáculo que podemos observar en nuestras latitudes en estos primeros meses del año. La constelación es muy visible desde las primeras horas del anochecer hasta el amanecer, dominando la región sur-suroeste del cielo, siempre por encima de Sirio, la estrella más brillante.
No es Orión la constelación más notable por su tamaño ( ocupa el puesto 26 en esa escala y únicamente 594 grados del arco celeste) si no por la magnificencia de lo que podemos observar dentro de ella, muchas veces a simple vista o con unos prismáticos sencillos. Ninguna parte del cielo nos ofrece más por menos.
El relieve inconfundible de Orión está formado por siete estrellas que delimitan sus límites y
entre las que destacamos los siguientes puntos:
Betelgeuse: En la foto superior es la estrella rojiza que cierra el dibujo por la izquierda. Es una supergigante roja que está a 430 años-luz. Betelgeuse es un nombre árabe que hace alusión a la mano del cazador.
Rígel: Es la estrella azulada de la parte inferior de la foto. Es una supergigante blanco-azulada que tiene unas 40 veces el tamaño del Sol y cuya luminosidad es 57 000 veces superior a la de nuestra estrella. Rígel es la séptima estrella más brillante del cielo.
Foto: Vista de la región M42 (Nebulosa de Orión)

El cinturón de Orión: Una de las partes más llamativas de la constelación y gracias a la que la localizamos con gran facilidad. Trazan una línea recta tres estrellas de parecidas características a la vista llamadas Mintaka, Alnilam y Alnitak. La más llamativa es Alnilam, una supergigante joven de magnitud 1,7 y con una luminosidad real superior unas 40 000 veces a la del Sol. El nombre de Alnilam proviene del árabe y significa "el collar de perlas" ( Al-nitham)
La Gran Nebulosa de Orión (M42): Esta nube de gas resplandeciente e irregular es uno de los objetos más bellos del cielo y es el objeto celeste más lejano que podemos observar a simple vista ya que está a 1700 años luz. Se cree que tiene un diámetro de 30 años luz y hay docenas de estrellas variables dentro de ella. Fue vista por primera vez con telescopio por el astrónomo italiano Peiresc en 1611. La nebulosa está llena de espirales formadas por remolinos de gas y es una visión a la que los aficionados a la astronomía volverán de forma continua.