jueves, 3 de junio de 2010

NUEVA COLUMNA EN CULTURAMAS: "PERO, ¿Y USTED NO ERA PINTOR? A CARGO DE FERNANDO CLEMOT



BUDAPEST Y LOS SEIS ANAQUELES DE CUENTOS
de Fernando Clemot

(Crónica aparecida en la revista Culturamas http://www.culturamas.es el 30-5-2010)


Del Ferihegy al centro de Budapest hay media hora en coche. Primero se atraviesa una llanura algo insípida, todo el corazón de Hungría es una inmensa planicie, hay pastos y pocos árboles y en seguida empiezan los arrabales, los distritos Dieciocho y Diecinueve, Kispest, hay mucho bache y se empiezan a ver tranvías. Me lleva Szába, habla por los codos un español muy curioso, con acento húngaro pero con un matiz que no acabo de reconocer. Le pregunto y me dice que trabajó seis años para la embajada colombiana.
- Cuando dejé de trabajar allí el embajador me invitó un mes a su casa. Vivía en una urbanización en la costa, cerca de Barranquilla, había hombres armados en la puerta pero dentro, dentro parecía el paraíso… Ni se imagina, señor, el mismito paraíso estaba allí…

Cuando entré en el Laboratorio volví a ordenar los libros y dejé todos los volúmenes de cuentos que me podrían servir muy cerca, a mi derecha, a la vista, haciendo doble fila con otros que quedaban atrás, enterrados en vida, asomando sólo de tanto en tanto tras algún volumen más bajo. En la fila más alta están de izquierda a derecha: André Breton, Juan Carlos Márquez, Borges, Hoffman, Menéndez Salmón, otro de Borges, Los sueños de Quevedo, Último round, Putas asesinas, Aldecoa, Chéjov, Lem, La lista negra y Perturbaciones de Salto de Página, El juguete rabioso, Entrevistas breves con hombres repulsivos, El puente sobre el río Búho, Cunqueiro, Tizón, Luciano de Samósata, El jorobadito, más Aldecoa, dos volúmenes de Moravia, una antología de cuentos de terror de Alianza, Zweig, Lispector, El vacío y el centro de Zapata y La risa de Henri Bergson.

A Szába le sientan bien los trajes. Debe tener una cincuentena larga, el pelo plateado y los ojos claros. Ha estado tres veces en España. Hoy vamos a la feria, en el parque Millenáris, cerca de la Mozkva Tér. Szába me dice que esa plaza es la más fea de Budapest pero que el camino del hotel hasta allí es muy bonito. Pasamos el puente de las Cadenas y cruzamos el túnel, de allí por la Attila utca. Sobre nosotros hay una montaña de pinos, con algún barranco pelado en la vertiente que da al río.
-Es el monte Géllert, señor, la montaña de San Gerardo. El santo vino a educar al hijo del primer rey de Hungría, San Esteban, y cuando murió el rey una parte de los húngaros, que no todos, señor, cogieron al santo y lo subieron a este monte. Lo metieron en un barril lleno de clavos y lo lanzaron por ese barranco, bajó toda la montaña dando golpes, herido, hasta el río…
Me estremezco y hasta siento los clavos del santo. Afortunadamente ahora Szába me señala a la izquierda.
-En esa plaza, señor, vivía Márai Sandor. Ahí tiene su estatua…Era una buena persona, un señor muy, muy amable y culto.
Miro hacia allí, apenas veo nada, el semáforo se pone verde e intuyo un callejón y una estatua oscura, entre unos árboles.

En la tercera estantería hay seis libros de costado: Dama de Porto Pim, Se está haciendo cada vez más tarde, Paralipómenos de Ubú, El arte de la ficción, Por favor sea breve 2 y El arte de la ficción de Lodge.
Debajo, de perfil: Compañía y Noctámbulos, Cunqueiro, dos libros de Carver, De mecánica y alquimia, Trayecto, Llamadas telefónicas, Consejos a un escritor, La ciudades invisibles, Nueve cuentos, Teoría de la novela de Sullà, Aldecoa, Diario de un snob, La crítica literaria en prensa, Obabakoak, Caballería roja, Cuentos de la Alhambra, Sueño de sueños, Dorothy Parker, Lispector, Cuentos judíos de la aldea de Chelm, Tabucchi, El amigo de Kafka, Murakami y Desde la ciudad nerviosa, casi a punto de caer.

Hace una mañana espléndida y volvemos a la feria por la espalda de la Ciudad Vieja, veo los baños Géllert con su fachada majestuosa, y Szába me dice que con este día deben estar llenos. La chica del Instituto Italiano ha dicho que no vayamos, pone cara de asco, los Géllert, los viejos escupen en el agua, y hace un gesto como si se escupiera en las manos y nos dice que los Széchenyi no son tan bonitos pero están mucho mejor. Szába me habla de Puskas (Puskas Férenc), lo llevó en el coche en sus últimos años.
-Tenía que verlo, señor, estaba igual que si no le pasara nada, tenía la misma carita, estaba igual pero no decía una palabra, nada, no entendía nada de lo que le decían, como un niño, señor…
Intento hablarle también de otros jugadores húngaros de la época, de Kocsis, de Kubala. Creo que a Kubala no le tiene mucha estima y no me sigue la conversación. Trato de entender qué puede tener contra él, quizá piensa que fue un traidor, un hombre que se cambia de nacionalidad como de chaqueta puede que no sea de fiar. Me sorprendo pensando esto, siempre me pareció un buen hombre, como él, se parecen bastante, podrían ser hermanos.

La estantería más baja me pilla a desmano para coger los libros, tengo que subirlos un estante pero hoy no. Allí están Macedonio Fernández y César Vallejo, cinco volúmenes de Estancos del Chiado, Turgueniev, Gorki, Fernández Florez, Azul ruso, Cortázar, un libro de Aparicio Maydeu, Candeira, García Llovet, Bataille, Genet, Memorias de un amante sarnoso, Salem y García Antón, El canon del cuento, Nabokov, Bradbury, Henry James, Maupassant, Rubén Castillo, el koala de Cutillas, El canon occidental, los Relatos de Beckett, Pozuelo Yvancos, Miguel Torga y Eça.

Volvemos al aeropuerto por el mismo camino que a la ida. Resaca terrible del viaje, de caminar muchas horas, de comidas cocidas en paprika, del palinka a deshoras y de las noches de borrachera con Vincent y Arno en los Toldi. Le digo a Szába que me gustaría regalarle un libro, que me hace ilusión. Él se gira ligeramente y sonríe:
- ¿Un libro, señor? ¿Qué libro? Pero, ¿usted no era pintor?
CUATRO RECOMENDACIONES LITERARIAS PARA EL VERANO

Dos libros, uno de cuentos y una novela, de dos amigos, Juan Cobos y Pedro Luis Cano.

Sombras del cielo (Dauro, 2003) recoge tres cuentos de una belleza y una sensibilidad exquisitas de un escritor como Juan Cobos Wilkins, aclamado como poeta, pero que nos muestra con esta pequeña joya que puede llegar mucho más allá y emocionarnos con la narrativa corta.

El sueño de Ángela ( Paralelo Sur Ediciones, 2010) es la primera novela de Pedro Luis Cano, al igual que Juan, más centrado hasta ahora en la poesía. Los lectores podrán encontrar en sus páginas una nueva voz, rotunda, que explora un campo a menudo eludido por la narrativa española contemporáena: la dictadura franquista.
Al pie acompaña a la imagen de los dos libro el prólogo del libro de Pedro Luis Cano aparecido hace pocos días.


Nunca había escrito un prólogo, es la primera vez, antes había hecho de todo, críticas, reseñas, textos técnicos, entrevistas, glosas… pero el prólogo a una obra literaria es la primera vez que lo escribo y para mi suerte no podía haber caído en mejor ocasión, ya que se trata de prologar la primera novela de una de las personas que más aprecio y admiro.

Pedro Luis Cano tuvo difícil empezar en este trajín de la literatura. Lo tuvo incluso más difícil que otros –como yo– que también lo tuvimos difícil, porque para nosotros fue complicado entender qué era lo que queríamos hacer, pero, para él, fue difícil llegar a estar en posición de entender qué era lo que quería hacer. Con estos condicionantes, la vocación de Pedro como poeta y ahora como narrador sólo podía ser algo telúrico, un hecho irrenunciable; trabajada y dura su voluntad como el mármol, él ha ganado al azar aunque tenía una ventaja… estoy seguro que Pedro sabía que quería escribir antes siquiera de hacerlo, puede que incluso antes de saberlo lo supiera, su voluntad venía implícita en su ser, que tal es la naturaleza de los escritores y poetas de raza.

Hasta ahora, Pedro Luis Cano se había movido en el campo de la poesía, pero no había publicado ninguna novela. Ésta es la primera, y estoy seguro que la primera de muchas, ya que
con ella demuestra que se mueve en el género con la misma naturalidad, y hasta desfachatez, con que nos sorprendió cuando empezó con sus primeros libros de poesía. El sueño de Ángela
no es una primera novela, es una puerta abierta a futuras sorpresas.

Estamos, pues, ante la primera incursión en la narrativa de Pedro; pero en su cabeza ya ha intuido o vivido varias decenas de historias. Porque Pedro nos gana a todos en vida, es un observador natural, lo retiene todo como un voyeur, y también como un cronista; delira e inventa; exagera; hasta las realidades que le son más lejanas las dibuja y deforma en su interior, adaptándolas a él, a cualquier momento o a cualquier circunstancia. No conozco nadie que improvise mejor. No podíahaber entonces mejor caldo de cultivo para un escritor y es así porque en cualquier texto de Pedro Luis Cano encontramos una lección de vida. Las realidades que nos dieron miedo o de las que nos mantuvimos alejados él las miró de cerca; él vislumbró el abismo y la gloria con la lucidez que nadie tuvo.

Alguien que posee el don natural de la observación parece que estaba más destinado a la narrativa que a la poesía, pero en este caso pesó antes su vocación como poeta que como narrador, que puede que en el fondo sean dos caras de una misma y única realidad.

En resumen que llega El sueño de Ángela como un verdadero regalo, un goce de la madurez literaria de Pedro Luis Cano.

Aparece El sueño de Ángela planteada como una novela que mira atrás, en este caso con ira o con remordimientos, con un miedo supino a encontrar la verdad; una novela de recuerdos y nostalgia, pero también de dolor y culpa. Porque quizá la culpa sea la sensación que prevalece en una obra repleta de pequeñas encrucijadas, de trincheras que nos abre el autor para que nos hundamos en ella; aparecen los recuerdos vistos desde muchos ángulos –por el narrador, el protagonista y las voces que hablan– una narración que transmite verdad, pero también miseria y dudas. La voz poética de Pedro Luis Cano la encontramos en cada rincón, supura en infinidad de derivadas que emergen de la narración y nos llevan a otras realidades, fragmentos de historias que aparecen en los pararrelatos en forma de cartas, canciones, dedicatorias, recortes o discursos reconvertidos en recuerdos y que dan a la narración la profundidad de múltiples e infinitas perspectivas.

Hasta aquí lo que ha podido sacar uno de sus primeros lectores. Ahora es tiempo de que calle y que nos quedemos con lo que viene.
Feliz viaje.
Fernando Clemot


También me gustaría destacar dos novelas del escritor portugués Ricardo Adolfo ( Luanda, 1974) que me ha asombrado y sobrecogido con las excelentes
Mizé-Antes galdéria do que normal e remediada (2010) y Depois de morrer aconteceram-me muitas coisas (2009) ambas en Alfaguara Portugal pero que esperamos ver publicadas en España muy pronto. Al leerlo me he dado cuenta de que realmente nos estamos perdiendo algo.


Depois de morrer... narra la vida de Brito, inmigrante ilegal en una ciudad cuya lengua no habla. Una exploración a fondo de este mundo, con un lenguaje a la vez crudo y elegante.

Sobre Mizé...el crítico Valter Hugo Mae ha dicho que "la nueva literatura portuguesa pasa obligatoriamente por aquí" y José Eduardo Agualusa que" Adolfo observa la realidad portuguesa con feroz e incisiva ironía".

Dos títulos y un autor para recordar.

lunes, 31 de mayo de 2010

ARTÍCULO SOBRE EL RECOPILATORIO "SIGLO XXI: LOS NUEVOS NOMBRES DEL CUENTO ESPAÑOL" APARECIDO EN "EL PAÍS" Y AUDIO EN "EL OJO CRÍTICO"(RNE-RADIO5)



http://www.elpais.com/articulo/cultura/relato/corto/hace/grande/elpepicul/20100429elpepicul_1/Tes


EL RELATO CORTO SE HACE GRANDE

por Javier Rodríguez Marcos


"Los libros de cuentos han dejado de ser una engorrosa cláusula en el contrato de un escritor. Tampoco son ya el trampolín hacia la novela para los narradores debutantes o el descanso entre novelas para los consagrados". Lo dice Juan Casamayor, que hace 10 años fundó Páginas de Espuma, una editorial que se enfrentó a uno de los grandes clichés de la edición española: "El cuento no vende".

Sáez de Ibarra: "En Internet 'cuelgas' un relato y recibes el eco de los lectores"

Berta Marsé: "No es el hermano menor ni el primo ni el cuñado de la novela"


"Pasé los primeros años escuchando esa frase por duplicado, sí: no vende, no vende...", recuerda Casamayor, que una década después tiene un catálogo de 170 títulos en papel -con autores como José María Merino, Medardo Fraile o Ana María Shua-, 40 en formato eléctrónico y casas en Argentina y México. Su best seller, dice, es Ajuar funerario, de Fernando Iwasaki, con 54.000 ejemplares vendidos. En 2002, además, se atrevió con Pequeñas resistencias, un imprescindible panorama del cuento en lengua española en cuatro tomos coordinados por Andrés Neuman, que en octubre publicará una nueva entrega consagrada a España.

El escritor Eloy Tizón, que el próximo día 12 dictará en la Biblioteca Nacional la conferencia El renacer de la cuentística, considera clave la aparición de editoriales especializadas para la consolidación definitiva de un género que nunca contó en España con el predicamento que siempre tuvo en Latinoamérica y, sobre todo, en Estados Unidos. Allí una red de revistas pagaba tradicionalmente a los escritores por publicar sus relatos. Basta leer las memorias de Ernest Hemingway, un maestro de la distancia corta, para certificar que en algunos países se podía vivir del cuento.

Junto a Páginas de Espuma, Tizón cita a la palentina Menoscuarto, fundada en 2004 y con 75 títulos en un catálogo en el que conviven los relatos completos de Miguel Delibes, Carmen Laforet o Esther Tusquets con libros nuevos de Gonzalo Calcedo y Manuel Moyano. En Menoscuarto acaba de aparecer Siglo XXI. Los nuevos nombres del cuento español actual, una antología firmada por Gemma Pellicer y Fernando Valls. Profesor de la Universidad de Barcelona, Valls es el gran crítico del género en España. De hecho, Siglo XXI se suma a otras dos selecciones suyas que hicieron época: Son cuentos (Espasa, 1993) y Los cuentos que cuentan (Anagrama, 1993). Si la primera subrayó la labor breve de Juan José Millás, Soledad Puértolas, Javier Marías o Antonio Muñoz Molina, la segunda hizo lo propio con Javier Cercas, Mercedes Abad, Juan Bonilla o Fernando Aramburu.

Para Valls, su nueva antología certifica un hecho insólito hasta ahora: "La continuidad desde los años setenta de un género que en el panorama español ha sido guadianesco". Ello pese a la calidad de figuras como Ignacio Aldecoa, Juan Eduardo Zúñiga o Medardo Fraile. Para Eloy Tizón, por su parte, la gran muestra de la vitalidad del género es, en lo literario, el hecho de que estos dos últimos sigan activos a la vez que los 35 nuevos autores antologados por Valls: de Carlos Castán, de 47 años, a Matías Candeira, de 26, pasando por Hipólito G. Navarro, Pilar Adón, Ricardo Menéndez Salmón o Elvira Navarro.

"Están a la altura de los autores latinoamericanos de cuentos de su generación. Eso es algo que podemos decir pocas veces", afirma Fernando Valls de unos autores cuya "melodía de época", dentro de una gran variedad de temas, sería su pertenencia a "la tradición del realismo" y una "asimilación no mimética de las vanguardias". Más que boom del cuento, apunta Casamayor, lo que hay es "un crecimiento sostenido". Un crecimiento al que han contribuido tanto las ediciones de cuentos completos de grandes clásicos por parte de Alfaguara, Lumen, Anagrama o Alba como los minilibros con uno o dos textos lanzados por Alfabia, Gadir o Alpha Decay.

En los alrededores de la literatura, Valls destaca además tres elementos que han impulsado la vitalidad y dignificación del cuento: 1) Muchos autores han pasado por talleres literarios y ahora ejercen como profesores. 2) Hay al menos tres premios de altura dedicados a los libros de cuentos: el NH, el Ribera del Duero y el Setenil. La primera edición de este último recayó en Los girasoles ciegos (Anagrama), de Alberto Méndez. Y 3) Internet.

Javier Sáez de Ibarra, antologado por Valls y ganador del Ribera del Duero con Mirar al agua descata la importancia de la Red como refugio crítico y creativo de un género tradicionalmente "desatendido" por los medios tradicionales. Bitácoras como El síndrome Chéjov, La luz tenue, Vivir del cuento o la del propio Fernando Valls -La nave de los locos- son para el escritor referencias tanto en la información como en la creación: "Uno puede colgar un relato y recibir al instante el eco de los lectores. Tal vez la pega es la ansiedad por renovar los contenidos". (Páginas de Espuma)

Sáez de Ibarra, que ha publicado tres libros de cuentos, pertenece al club de los fieles al género. Lo mismo que Berta Marsé, autora de En jaque y Fantasías animadas (en Anagrama) y también presente en Siglo XXI. ¿Para cuándo una novela? Ésa es la pregunta a la que los dos se enfrentan recurrentemente. "¡Bastante complicado es escribir un relato!", responde Marsé. "El cuento no es el hermano menor ni el primo ni el cuñado de la novela".

Tres pistas

- Siglo XXI. Los nuevos nombres del cuento español actual.

Antología preparada por Gemma Pellicer y Fernando Valls y publicada por Menoscuarto, la editorial palentina especializada en el relato que ha publicado la ficción breve de autores como Miguel Delibes o Carmen Laforet.

- Pequeñas resistencias. Un panorama del género en español a través de cuatro volúmenes editados por Páginas de Espuma y coordinados por Andrés Neuman desde 2002. En octubre se publicará una nueva selección española.

- El síndrome Chéjov. Bitácora especializada en el cuento del escritor Miguel Ángel Muñoz. Un referente junto a La nave de los locos, blog del crítico Fernando Valls.


AUDIO DEL PROGRAMA "EL OJO CRÍTICO" (RADIO NACIONAL DE ESPAÑA) DEL PASADO 19 DE MAYO.

Conversan sobre la antología y el cuento Fernando Valls, Juan Jacinto Muñoz Rengel, Pedro Andrés Escapa y Javier Sáenz de Ibarra.

http://www.rtve.es/mediateca/audios/20100519/cuento-espanol-siglo-xxi-ojo-critico/776566.shtml

MORFINA, DE MIJAIL BULGÁKOV


MORFINA de Mijáil Bulgákov
por Fernando Clemot
( Artículo aparecido el 28/5/2010
en la revista Culturamas-www.culturamas.com )



Bajo el título de “Ciclo de cuentos” Bulgakov publicó este libro de cuentos en el año 1926, cuando ya comenzaba a ser un escritor afamado tras la aparición de “La guardia blanca” (1924) y “Corazón de perro”, en el año 1925, y antes de que entrara en la fase más notable de su producción, con la redacción de sus obras mayores: “La novela teatral” y “El maestro y Margarita”.

“Morfina” está compuesta por ocho relatos vertebrados por un eje temático muy definido: las aventuras y desventuras de un joven graduado en Medicina- trasunto de Bulgákov que también ejerció como médico rural entre 1917 y 1921- que es destinado a un dispensario en el interior de Rusia, lejos de cualquier capital, aislado de una vida social que anhela. Un tema ya utilizado anteriormente en la literatura pero que Bulgákov modifica y humaniza, nos evita explicaciones técnicas engorrosas que nos distraigan de la trama. Bulgákov exhibe en “Morfina” ( nombre del octavo cuento del libro) sus mejores artes literarias y una maestría heredera de Chéjov y temáticamente no muy distante de los cuentos rurales o de “mújiks” del mismo Antón Pavlovich y de Turguénev aunque también podríamos encontrar semejanzas con algunos cuentos de Iván Bunin, prácticamente contemporáneos a “Morfina”.

Abundan en el libro los cuentos en que se relata alguna experiencia relevante centrada en un casa extraño o traumático y así en “La toalla con el gallo rojo” el médico novel amputa la pierna de una joven herida en el campo, en “La garganta de acero” realiza una traqueotomía a un niño o en “Bautismo de fuego” nos muestra un parto complicado y su desenlace. Otros como “Tinieblas egipcias” relatan mediante sus vivencias la ignorancia de los campesinos con los que trabaja y en “Morfina”, el cuento más alejado del eje temático y posiblemente también el más notable, muestra el proceso de adicción de un médico rural, Poliakov, amigo del narrador.

Algunos críticos han querido hermanar “Morfina” con los cuentos del escritor norteamericano William Carlos Williams, algo posteriores, pero a decir verdad enfrentados a los de Bulgákov quedan reducidos a un simple anecdotario médico. Los cuentos del ruso no son un diario médico, tienen temperatura literaria y vigor, rezuman una humanidad inusual a la vez que nos muestran un lienzo nada idealizado de lo que era la sociedad rural de los primeros años de la Revolución ( los relatos parecen ambientados en el invierno de 1917 a 1918).

Bulgákov crea una arquitectura del libro con algunas imágenes recurrentes: el paisaje dominado por la nieve, la soledad metaforizada como una luz en mitad de lo oscuro, las enormes distancias que tiene que recorrer, la rudeza de los campesinos, algunos tics heredados de la época de la época esclavitud ( no se abolió en algunas zonas de Siberia hasta 1862) y también cierto “hiperrealismo” a la hora de narrar las curas, amputaciones, partos, accidentes…

“Morfina” es, en suma, un apéndice del mejor Bulgákov, un bello rosario de cuentos que demuestra que también lo cotidiano -la actividad diaria de un médico rural- puede dar como resultado uno de los libros de cuentos más hermosos de la primera mitad del siglo XX.

sábado, 15 de mayo de 2010

SOBRE JAZZ, BLUES Y ROCK (III): THELONIOUS MONK

THELONIOUS MONK por Antonio Sánchez


En 1964 la revista norteamericana Time dedicaba su portada a un músico controvertido y enigmático, después de este espaldarazo se acabarían las estrecheces económicas de un personaje tan genial como esquivo y oscuro; para una selecta minoría de aficionados y para la gran mayoría de músicos de la escena jazzística el talento innovador y arriesgado de todo un virtuoso del piano hacía años que era incuestionable, pero para el mundo había nacido un icono del Jazz del siglo XX, Thelonious Monk.



Foto:Portada de la revista Time, marzo de 1964


A día de hoy está considerado como uno de los padres del Be Bop junto a Charlie Parker y Dizzy Gillespie, pero su importancia dentro del Jazz no se limita sólo a su revolución dentro de este estilo, ya que es evidente que sobre todo en sus grabaciones en solitario demuestra un virtuosismo que le hace acercarse al Blues y a las baladas o a los tiempos lentos de una forma respetuosa pero rompedora y original. Su estilo absolutamente personal no fue aceptado por la mayor parte de la crítica, ni tampoco por los managers y personas que controlaban los grandes circuitos de actuaciones, que le postergaron durante años, sólo a partir de los años sesenta su figura fue incuestionable.

Su estilo evitaba las progresiones lógicas en los temas y frecuentemente se limitaba a alternar entre dos acordes, con lo que se le puede considerar todo un antecedente a la corriente del Jazz modal. Sus temas eran complejos armónicamente y su estilo de interpretación tendía a omitir las notas clave de los acordes, consiguiendo así difuminar el tema para hacerlo más libre dentro de sus improvisaciones solistas.

A lo largo de su carrera escribió unos setenta temas que en su mayor parte son considerados hoy auténticos clásicos del Jazz, como Misterioso, Straight no chaser, Monk’s dream, Round midnight, Well you needn’t, Off minor, Blue Monk, Epistrophy, Trinkle tinkle, Evidence o I mean you. En los últimos años de su carrera se dedicó a reinterpretar sus propios temas y dejó de componer quejándose de que ya nadie sabía tocar bien el material que ya había compuesto.

Nació en 1917 en Carolina del norte, pero se crió en el barrio de San Juan Hill en Nueva York, como otros muchos músicos se inició en la tradición musical religiosa, acompañando al piano los himnos de su madre. Poco después recorrió todo el país acompañando a una cantante y predicadora, y en esta época la gran pianista Mary Lou Williams le descubrió e intercedió para conseguirle una plaza en la prestigiosa escuela de música Juilliard, donde estudió entre los años 1937 y 1939. Comenzó con el Jazz en serio en el trío del batería Keg Purnell y poco después subía un peldaño en su carrera al asociarse al gran Kenny Clarke, actuando regularmente en templos jazzísticos como Milton’s o el Kelly’s stables entre 1940 y 1942. En ese año conoció y se hizo amigo de uno de los grandes maestros del piano, Bud Powell.

Sus primeras grabaciones fueron como acompañante de Coleman Hawkins, y empezó a ser reconocido cuando trabajó en la Big band de Dizzy Gillespie, quién ya había comenzado su particular revolución Be bop junto a Charlie Parker desde principios de los años cuarenta. En 1947 publicó el primer disco a su nombre para el sello Blue note en formato de trío, el magnífico Thelonious Monk. Genius of modern music. Volume 1. El periodo comprendido entre 1947 y 1951 fue de gran creatividad grabando grandes discos tanto a su nombre como en colaboración con grandes del Jazz como Art Blakey, Milt Jackson, Lucky Thompson o Kenny Dorham. Las cosas se empezaron a torcer con su arresto en compañía de Bud Powell por consumo de drogas en 1951, se pasó dos meses en la cárcel y le retiraron el permiso para tocar en Nueva York hasta 1957. En estos años su actividad musical se redujo mucho y tuvo graves problemas económicos hasta que volvió a tocar en el club Five spot con músicos como John Coltrane, Roy Haynes o Johnny Griffin. En 1954 grabó junto a Miles Davis algunos grandes temas como Bag’s groove o The man I love pero mantuvieron una relación personal muy tensa y no volvieron a trabajar juntos. Su retorno en 1957 tuvo mucho éxito y repercusión y tras seis meses de actuaciones continuas en Nueva York se embarcó en grandes giras por Europa y Japón. A partir de 1959 estableció una gran relación profesional con el saxofonista Charlie Rouse que duró hasta 1970 y actuó tanto en trío como en cuarteto e incluso alguna vez con una big band.

En 1971 sus problemas de inestabilidad emocional se tradujeron en una actitud casi autista con los que le rodeaban y tuvo que ser hospitalizado, después de salir del hospital se embarcó en su última gran gira formando parte de los Giants of Jazz junto a Dizzy Gillespie, Art Blakey, Sonny Stitt y Kai Wilding. Grabó un gran disco con Art Blakey y Al Mckibbon y en una histórica sesión en Londres temas suficientes en solitario para la publicación de tres discos, fueron sus últimas grabaciones. A partir de 1972 sus problemas mentales le llevan a un retiro del que tan sólo saldría muy ocasionalmente para algún concierto puntual, el último de ellos en 1976. Murió en 1982 dejando un gran legado musical y una extraña y oscura fama de hombre ingobernable y excéntrico, a esto siempre ayudaron sus extraños sombreros y su costumbre de levantarse del piano en pleno concierto para dar unos pases de baile.

En 1989 Clint Eastwood produjo una gran película documental sobre su vida, dirigida por Charlotte Zwerin titulada Straight no chaser donde se pueden apreciar tanto su genio musical como su enfermiza relación con las personas que le rodeaban; era evidentemente un tipo complicado pero con una visión muy clara sobre su música en particular y el Jazz en general que se pueden resumir en un par de citas:

“Toca lo que tengas ganas de tocar, no lo que quiere el público. Toca lo que quieras, y más pronto o más tarde el público llegará, aunque tarde quince o veinte años”.

“El aspecto más hermoso del Jazz es que, verdaderamente, hace apreciar la libertad. El Jazz y la libertad van siempre juntos: esto lo explica y lo resume todo”.

Creo que uno de los primeros temas de Jazz que escuché siendo un adolescente fue Round midnight y estoy completamente seguro que fue debido a este tema por lo que comenzó mi amor por el Jazz, por lo que nunca le estaré suficientemente agradecido al gran Thelonious Monk. Aunque si tuviera que escoger mi disco favorito no sabría si quedarme con su primer disco o con esa joya llamada Brilliant corners.

VIDEOS
ROUND MIDNIGHT
http://www.youtube.com/watch?v=OMmeNsmQaFw
BLUE MONK
http://www.youtube.com/watch?v=SmhP1RgbrrY



domingo, 9 de mayo de 2010

ALGUNOS POEMAS DE MI HERMANO QUE ENCONTRÉ EN CASA DE MIS PADRES


POEMAS DE ANTONIO RUIZ CLEMOT


Ser pájaro es olvidar,
y olvidar el mar.


Ser pájaro,
pero volar cerca de la costa,

ser pájaro sin ser concha

ni gaviota ni hombre;

espuma y su recuerdo.


Sólo pájaro,

espuma y recuerdo
de algún cielo.

****

Id haciendo maletas.
Hacedlas.


Algo en su cuero
y en el azar que las bendice
hablará de vosotros,

de vuestros gestos de azúcar,

y de aquel día,
sin testigos,

cuando la luz era amarga.

****

Hablo ahora

de una ancha herida
que nos desgarra
y de estos campos
donde nunca llueve.

Cuando eres sol

imaginas planetas,
hijos sin lunas,
y maldices el destino

que nos lleva errados.


Todo es posible
en este ancho campo
de estrellas que piden mi voz.

Proclaman la paz del pasado
que no tuvimos
y la paz futura
que no es nuestra.

***

Desespero de seguir
tras tu nombre.
Pregunté a todos,
todos esos.
Caí en cada esquina,
en cada charco.


jueves, 6 de mayo de 2010

"EL GOLFO DE LOS POETAS" DE FERNANDO CLEMOT ( BARATARIA, 2009) EN EL FIRST NOVEL FESTIVAL ( BUDAPEST 22-26 ABRIL 2010)

Con Arno Camenisch ( Suiza), Vincent Overmeer(Holanda) y Giorgio Vasta (Italia) frente al stand de la First Novel en la Feria del Libro de Budapest.

Junto a Anela Borcic ( Croacia) y Grete Kutsar ( Estonia) en el acto de la Lazar Ervin Hall.

De izquierda a derecha: Grete Kutsar (Estonia), Fernando Clemot ( España), Anela Borcic ( Croacia), Bruno Nassim ( Francia), Vincent Overmeer ( Holanda), Daniel Maftieu (Rumanía) y Giorgio Vasta ( Italia).

martes, 20 de abril de 2010

A LA VENTA "SIGLO XXI: LOS NUEVOS NOMBRE DEL CUENTO ESPAÑOL" (Menoscuarto. Edición a cargo de Fernando Valls y Gemma Pellicer)



Antologías (VV. AA.)
Siglo XXI. Los nuevos nombres del cuento español actual
Edición de Gemma PELLICER y Fernando VALLS

El nuevo siglo nos ha traído, junto con la aceleración de la historia, una nueva hornada de escritores de relatos. Si el cuento español parecía haber gozado hasta hoy de una mala salud de hierro, Internet se ha convertido en uno de sus canales básicos de difusión, permitiéndole llevar una dieta sana y transformándose en su alimento bio, al tiempo que le insuflaba vitalidad y aumentaba su público. Los lectores que se pregunten cómo es el cuento actual en nuestro país pueden encontrar respuesta en las treinta y cinco historias atractivas y amenas aquí recogidas. Esta antología de cuentos de estéticas muy diversas, que van del realismo a lo fantástico, da buena muestra de la ambición y el vigor con los que hoy se cultiva la narrativa breve española.

Pilar ADÓN | Pablo ANDRÉS ESCAPA | Jon BILBAO | Ernesto CALABUIG | Matías CANDEIRA | Carlos CASTÁN | Cristina CERRADA | Pepe CERVERA | Fernando CLEMOT | Óscar ESQUIVIAS | Patricia ESTEBAN ERLÉS | Ignacio FERRANDO | Víctor GARCÍA ANTÓN | Esther GARCÍA LLOVET | Daniel GASCÓN | Cristina GRANDE | Ismael GRASA | Irene JIMÉNEZ | Juan Carlos MÁRQUEZ | Berta MARSÉ | Ricardo MENÉNDEZ SALMÓN | Lara MORENO | Manuel MOYANO | Miguel Ángel MUÑOZ | Juan Jacinto MUÑOZ RENGEL | Hipólito G. NAVARRO | Elvira NAVARRO | Andrés NEUMAN | Ángel OLGOSO | Jesús ORTEGA | Julián RODRÍGUEZ | Javier SÁEZ DE IBARRA | Miguel SERRANO LARRAZ | Berta VIAS MAHOU | Ángel ZAPATA ||


Col. Reloj de Arena
978-84-96675-48-3
624 páginas
14 x 21 cm.
26.00 euros
© 2009 Ediciones Cálamo, S.L. - Todos los derechos reservados

ENTREVISTA A CAROLA MORENO (BARATARIA EDICIONES) DE JORDI COROMINAS, APARECIDA EN REVISTA DE LETRAS

Jordi Corominas i Julián nos ofrece un personal diálogo con Carola Moreno, editora de Barataria, una de las propuestas más personales de los últimos años. Con ella conversa sobre criterios, la relación editor-autor, el libro electrónico y otros aspectos importantes de su trabajo.

Lunes lunero por la luna llena y el cansancio de levantarse temprano. Pero tranquilos, no pasa nada, todo son buenas noticias y da la casualidad de que empecé mi semana con una hermosa charla con Carola Moreno, editora de Ediciones Barataria, sello independiente que destaca, como veremos a lo largo del diálogo, por su honestidad y un amor libresco de una nítida claridad que mezcla a partes iguales ética en el oficio y deseo de satisfacer al lector con ediciones cuidadas donde, como por otra parte debería ser en cualquier editorial que merezca llevar tal nombre, nada se deja al azar.

A modo de test…

¿Cuándo decidiste ser editora y por qué?

Más o menos a lo largo del año 1999. Recuerdo que estaba por entonces “fabricando” un libro para un editor amigo y me aburría mortalmente de redactar pies de fotos de ventanas. Se lo comenté y me dijo, muy amable: “¿No te parece que ya va siendo hora de que hagas lo que a ti te gusta? Pero antes, por favor, acaba de fabricarme mi libro”. Le acabé ese y unos cuantos más, y luego (al cabo de dos años) le hice caso.

¿Cuál es el criterio principal de tu catálogo?

Lo que más me gusta leer es narrativa. No soy selectiva con el tiempo ni con el espacio. Puedo entusiasmarme con las grandes novelas del diecinueve, tanto como con las de jóvenes autores contemporáneos. De cualquier punto y de cualquier época. Mi catálogo es reflejo de esa curiosidad.

¿Primer libro publicado?

Los dijes indiscretos, de Diderot, una novela muy mordaz sobre las intrigas palaciegas de Luis XV y la Pompadour en clave erótico-festiva-orientalizante.

¿El libro más difícil? (de editar, de conseguir, de vender… interpretación libre).

La adaptación de la obra teatral La Revelación, de Leo Bassi, a texto narrativo fue compleja. Había que mantener la frescura de las improvisaciones de Leo y que el resultado tuviera la misma fuerza de la interpretación en directo. Fue un mano a mano autor-editor apasionante. Además lo pasamos muy bien. Leo es encantador y cálido, y también riguroso en el trabajo, y ahora un buen amigo. En este momento preparo otro libro complejo: Alegato contra la pureza, de José Luis Ortiz Nuevo, con muchos cambios tipográficos, en un estilo pasquín fin de siglo. Me entusiasman este tipo de trabajos, tanto desde el punto de vista de la edición como del diseño del libro.

¿Qué libro te hubiera gustado publicar y has debido rechazar? (por estar ya editado, por problemas de derechos, por no encajar en tu colección…).

Muchos. No te sabría decir uno concreto. Casi siempre por problemas económicos. Somos una editorial pequeña y con pocos recursos económicos que no puede embarcarse en según qué anticipos.

¿Qué te impulsa a publicar un libro, además de verlo en tu catálogo?

El deseo de que ese libro que me ha parecido valioso no quede inédito. Y me alegro mucho cuando veo que lo que yo no pude editar lo editaron otros. Lo importante al final es que el lector pueda tener y leer ese libro.

¿Qué te impide publicar un libro?

Hay muchos libros que no deberían publicarse y se publican. En mi caso, intento no editar libros que luego me cueste defender, pero la decisión de no publicar es dura y puede resultar injusta.

Por curiosidad: ¿Por cuántos correctores pasan tus libros?

Dos. La primera corrección la hace un profesional externo. La segunda la suelo hacer yo misma.

¿Libro electrónico?

Estamos en ello. No es tan fácil como se apunta desde algunos sectores. Hay protocolos largos y tediosos que cumplir para que un libro pueda venderse en todo el mundo. Y, por supuesto hay que firmar con los autores la venta o cesión de sus derechos para libro electrónico.

Confiesa: Vas a una librería. ¿Recolocas tus libros en las mesas de novedades o en los estantes cuando no están bien visibles?

No. Alguna vez los he movido, de acuerdo con el librero, porque no estaban en la sección que les correspondía. Cuando me parece que merecen un puesto más visible, hablo e intento convencer al librero. Es más efectivo. Si te tomas la molestia de contarle al librero la importancia de ese libro, no sólo lo colocará en una posición más visible, también es más fácil que lo recomiende a sus clientes. En cambio, si el librero te ve moviendo los libros en “su casa”… Es como si alguien a quien has invitado a tomar café se tomara la libertad de recolocarte los cuadros. Mal rollo asegurado.

Imagina: En unos años, debido al éxito de la editorial, te ofrecen formar parte de un grupo o venderla. ¿Qué haces?

Ni idea. Es una posibilidad remota. Si se diera el caso, supongo que negociaría que al menos se mantuviera la imagen de la editorial y aseguraría la continuidad con los autores de Barataria.

LA ENTREVISTA CONTINÚA EN:

http://www.revistadeletras.net/xxii-editores-carola-moreno/



domingo, 4 de abril de 2010

EGON SCHIELE, EL ÁNGEL NEGRO DEL EXPRESIONISMO



EGON SCHIELE (1890-1918)

Fue uno de los alumnos más destacados de Gustav Klimt y junto con Oskar Kokotcha conforma lo que se daría en llamar años más tarde como expresionismo austríaco.

Egon Schiele nació en Tulln, en la actual Austria entonces Imperio Austrohúngaro, en 1890. Su padre era jefe de estación y procedía del norte de Alemania; su madre originaria de Krumau, en Bohemia. En 1905 su padre muere y el joven Schiele es enviado a casa de un tío, el cual después de haberlo tentado inútilmente para que se dedicara a los ferrocarriles, descubre su talento artístico. Ya en esta época, empieza a pintar, en especial autorretratos.
Egon Schiele en 1914. Foto de Josef Trucka


En 1906 ingresa en la Academia de Bellas Artes de Viena, donde estudió dibujo y diseño. Frustrado por el ambiente conservador y cerrado, en 1909, abandona la Academia y funda la Neukunstgruppe. Ese año conoce la nueva teoría artística del estilo Secesión vienés, en particular a Gustav Klimt, que será para siempre modelo de admiración y un maestro muy influyente para Schiele. También Klimt le tendrá mucha estima, presentándole algunos ricos mecenas, que le asegurará una cierta estabilidad financiera como debutante en la escena artística vienesa.

En 1908, Schiele expone por primera vez, siendo un gran éxito. Abandona el rígido estilo de la Academia, y gira hacia el expresionismo: Junto a los retratos de amigos y autorretratos, representará el desnudo a través de una agresiva distorsión figurativa.

En 1911 conoce a Valerie (Wally) Neuzil de 17 años con la que entabla una relación sentimental y será su modelo para algunas de sus mejores obras. Schiele y Wally deciden marcharse de Viena para tratar de conseguir la inspiración en el campo y se van a Krumau (el pueblo de su madre).
Schiele frente al espejo, 1915.

Su forma de vida choca a los habitantes, y el máximo escándalo se produce en el 1912 cuando es acusado por corrupción de menores por la edad de su joven amante. Además era corriente que tomara como modelos a los niños que se acercaban a su casa y a menudo los retrataba desnudos o en posición que parecía obscena por lo que se consideró su obra más o menos como pornográfica. La conclusión de este hecho fue el arresto, una breve estancia en la cárcel y la quema de uno de sus dibujos.

Schiele volvió a Viena, gracias a su amigo Klimt, obtuvo numerosos encargos y volvió a lo alto de la escena artística austríaca, llegando a participar en muchas exposiciones internacionales. Su producción artística se hace muy numerosa en estos momentos, en su mayoría retratos y autorretratos. En 1913 empezó a colaborar en Die Aktion.

Conoció a Edith y a Adele Harms, dos hermanas de clase burguesa y tras cortejar a ambas, se casó con Edith en 1914. El matrimonio lo dotó de una nueva estabilidad y resurgió una nueva fuerza pictórica influido por la obra del pintor Ferdinand Hodler. A los pocos días sobrevino la Primera Guerra Mundial y Egon Schiele, por pertenecer a lo que se considera la élite intelectual, no es enviado al frente. En 1918 participó con éxito en la cuadragésimonovena exposición de la Secesión de Viena, además de otras exposiciones en Zúrich, Praga y Dresde. En otoño de 1918 la epidemia gripe española (que causó más de 20 millones de muertos en Europa) asoló Viena. Edith, embarazada de seis meses, murió el 28 de octubre. Tres días después, el 31 de octubre de 1918, Egon Schiele murió a la corta edad de 28 años. Durante el breve lapso de tiempo que separó sus muertes, Schiele realizó unos bocetos de Edith, que se consideran su última obra. Meses antes, en febrero de ese año, también había acabado la vida de su amigo y maestro Gustav Klimt.


En cuanto a la temática asume una altísima tensión emotiva en la sensualidad que se vuelve obsesión erótica, junto al tema de la soledad angustiosa. Schiele utiliza una línea cortante e incisiva para exprimir su propia realidad y para mostrar impetuosamente la dramática destrucción física y moral del ser humano. El color adquiere un valor autónomo, no naturalístico, resultando particularmente eficaz en sus muchas acuarelas y en sus diseños de alucinada tensión.
Al igual que otros pintores austríacos de la época como Alfred Kubin y Oskar Kokoschka, el espacio se convierte en una suerte de vacío que representa la trágica dimensión existencial del hombre, en continuo conflicto entre la vida y la muerte y sobre todo la incertidumbe.

ARCHIVO: COMPOSICIÓN SOBRE LA OBRA DE EGON SCHIELE CON MÚSICA DE WIM MAERTENS
http://www.youtube.com/watch?v=Ka60G4WR9AA